Lo mejor de esta semana


Original publicado en KZ #26 marzo 2012

Por Lax y Calistina

Javier Bolado (Valencia, 1980) inició su andadura en el mundo del cómic a la edad de 17 años con Myth Wars; después vendrían Evan SD y Two Sides. Fascinado por el mundo fantástico y los videojuegos, se embarca en un proyecto que se llamaría Esencias en un principio y terminará siendo Eraide. Actualmente, se encuentra preparando el tercer tomo de Eraide, llamado La guerra sin nombre y la finalización de Crystal Tears.

KZ: El término “Legendarium” fue usado por Tolkien para las bases de su mundo y obras de fantasía de la Tierra Media, y de alguna forma tal término se utiliza para poder referirse a esas bases, a esa mitología que subyacen en cualquier obra fantástica. ¿Crees realmente que es necesario un Legendarium a la hora de crear una obra de fantasía rica en matices? ¿Hasta qué punto te zambulliste con tu obra en estas cuestiones?

JB: En cualquier obra, sea del género que sea, es fundamental tener un fondo bien trabajado para que la historia tome forma desde una base sólida y coherente. Este hecho, tanto en fantasía como en ciencia ficción me parece vital. He de darle toda la razón a Tolkien (y siempre mi respeto) en el hecho de que es necesario, si queremos contar una historia sólida hace falta un “Legendarium” todavía más fuerte.
Cuando narramos una historia en nuestro mundo es más fácil identificarse con los problemas de los personajes, pues son más reales. En la fantasía has de hacer ese esfuerzo extra para que, pese a que el mundo es imaginario, esté tan bien definido y sea tan natural que los problemas que sufren los protagonistas son reales. El lector ha de sentir que ese mundo respira y no es una tarea fácil, pero si muy agradecida y apasionante.

KZ: Muy en relación con la primera pregunta, y observando anteriores entrevistas que has concedido, veo que para ti, el universo en torno a “Eraide”, se marca ante todo en la educación y la sociedad –distintas entre los grandes Poderes Sociales existentes- que es lo que conlleva a las tensas relaciones “políticas” –por denominarlas de alguna manera-. Pero el termino sociedad tiene muchos matices… ¿Siempre has tenido claro en poner un límite a todo el compendio que abarcaría la sociedad en tu obra o siempre subsiste la posibilidad de ir escogiendo matices conforme vaya evolucionando la historia?

JB: La estructura política y social de Eidem, el continente donde empieza la historia estaba clara desde el principio. Las divisiones entre las dos grandes potencias y los países periféricos, su historia y el cómo afectaba a la sociedad de cada lugar era necesarias tenerlas claras. En fantasía siempre se ha hablado mucho de las divisiones raciales, pero aquí quería abordar un paso más allá, donde los países y las culturas pesaban más que la raza, salvo alguna excepción.

Evidentemente, con el tiempo y a medida que iba escribiendo las novelas, tuve tiempo de perfilar algunos detalles y explorar algunas cuestiones que no me había planteado al inicio. Esto ha servido para dotar de más profundidad al mundo.
Queda aún mucho por descubrir, ya no sólo de Eidem, sino de las otras tierras que hay al este.

KZ: Hablando de límites, precisamente hay muchas obras de fantasía que parecen cuartearse a ellas mismas y no expandirse a todo lo que su Legendarium, el universo alrededor de ellas creado, podrían realmente darles. Personalmente pienso que fantasía es el termino contrario a límite –que es lo que palpo en la realidad-, siempre y cuando todo tenga un sentido para con la historia que se quiera contar –o futuras historias independientes que podrían formarse en el mismo universo creado-. Fantasía es un género, una categoría, que a su vez puede aglutinar otros géneros sin problemas más allá de que pueda tener o no sentido. ¿Cuál es la opinión de J.Bolado con respecto a la fantasía, su género, sus largos brazos? Sería de gran interés que te apoyaras en tu obra para explicarlo. ¿Temes que en algún momento el mundo de “Eraide” parezca cuartearse?

JB: Esto me lleva a la primera pregunta. La ventaja de un mundo bien cimentado es que las posibilidades del mismo son tan infinitas como la imaginación. Siempre hay unas reglas que cumplir, dictaminadas por el propio mundo que indican qué se puede y no se puede hacer, pero dentro de esos márgenes, ¿cuál es el fin?

En La Canción de la Princesa Oscura, El Anhelo del Destino, así como en la siguiente parte La Guerra sin Nombre la historia transcurre y profundiza en los aspectos del mundo donde es necesario, pero hay más vida. Quinientos años antes hubo una gran guerra, La Guerra de las Lágrimas, con su historia que cambió el rumbo del mundo, los Servicios Secretos Imperiales hicieron experimentos que condicionaron la vida de muchas personas, la Revolución de los Comunes de Fraiss, la historia de los dragones, las tierras del este, los zodíacos… y podría estar enumerando largo tiempo. Cada uno de ellos da para una historia y, ojalá, pueda desarrollar de una u otra forma en un futuro.

KZ: A la hora de crear o acoger razas para tu obra, ¿tenías algo en concreto pensado? ¿Surgían conforme obtenía forma la obra? ¿Piensas en cuáles son sus objetivos a conseguir dentro del universo de “Eraide”? ¿O todo es más simple?

JB: Lo primero que hice fue pensar qué razas debían existir. Es más, alguna de las primeras versiones de la ambientación decidí eliminarla porque veía que no encajaban bien en el mundo.

Una vez fueron definidas y el por qué se apareció cada una, fue turno de irlas encajando en el mundo. Pero, la verdad, fue un proceso muy natural y más sencillo de lo que esperaba, pues quería que se integraran en la sociedad que las albergaba y, para bien o para mal, nuestra propia historia está llena de ejemplos de emigraciones y cómo la gente se amolda alas costumbres de cada país.
Ya, a la hora de crear los personajes, normalmente su propio carácter e historia definían perfectamente a qué raza pertenecían.
No diría que fue simple, pero si sencillo.

KZ: Las relaciones tortuosas como Aragorn y Arwen (El señor de los anillos), Geralt y Yennefer (La saga de Geralt de Rivia) y Adriem y Eliel (La canción de la princesa oscura), parecen seguir un patrón y estar condenadas al fracaso. ¿Qué es lo que las hace tan atrayentes para una historia?

JB: El que no sabes como van a terminar y, aunque tu deseo es que superen las dificultades, ese caminar continuo por el desfiladero las hace más pasionales. Nuestra vida está llena de amor y desamor, así que este tipo de relaciones no hacen más que ver reflejados nuestros propios sentimientos.

Cuando alguien empieza una relación no sabe como va a acabar y en este caso, el no saber si habrá final feliz o no, las hace más auténticas.
Nos gusta ver luchar por un amor, porque si ese amor sobrevive, crees que será fuerte y probablemente durará siempre. Aunque nada en esta vida es seguro.

KZ: Eraide iba a ser en principio un cómic y terminó siendo una novela, debido a las descripciones y ampliación de personajes; a punto de salir la 3ª parte, “La guerra sin nombre”, se oyen campanas sobre un posible cómic. ¿Qué hay de cierto en ello? ¿Qué es más gratificante, un cómic, donde el dibujo es una parte muy importante, o la novela, donde básicamente lo importante es el lenguaje que se utiliza?

JB: Empezaré por el final. Ambas formas de narrar son gratificantes y te permiten ahondar en la historia desde un ángulo diferente. Es como una película que adapta un libro, pues por muy bien que lo haga, nunca será igual porque el lenguaje no es el mismo. Esto no convierte a la película en algo menos valorado, sino que tiene su función como narración en si misma describiendo las escenas de una forma diferente.

De la misma forma, una novela me permite ahondar más en los pensamientos de los personajes y en detalles que, muchas veces con el dibujo no llegas. Sin embargo, el cómic es más plástico y espectacular, pudiendo hacer hincapié en partes más visuales, como pudiera ser un duelo a esgrima.

El cómic lo realicé originalmente para Planeta DeAgostini, pero en 2009 se canceló toda la linea editorial de autores españoles que llevaba en cartera. Fue un duro traspiés, pues el trabajo estaba muy adelantado, pero el año pasado, tras mucho meditarlo, me decidí a revisar aquellas páginas guardadas en mi cajón y hacer una reinterpretación de aquella historia que narraba una aventura anterior a la segunda novela. Reduje el número de páginas y repetí bastantes escenas para mejorar la narrativa.

A día de hoy está a la espera de poder dar alguna noticia para una posible edición, pero lo que es bien seguro es que durante este año 2012 se podrá leer este pequeño capítulo de Eraide, titulado Lágrimas de Cristal. Por ahora, poco más puedo decir.

KZ: Mi personaje favorito, al margen de Adriem Karid, es Fearghus Nox Alean, posee una fuerza, no sólo física, sino mental, que resulta muy atrayente. ¿Cuál es tu personaje favorito? ¿Con cuál te sientes más identificado y por qué? ¿Cuál te costó más imaginártelo?

JB: Es una pregunta muy complicada de responder. Te diría que me identifico con todos y con ninguno, pues, a fin de cuentas, cada uno ha salido de mi imaginación y siempre hay algo de mí en esos personajes, pero no tengo uno favorito.

Hay personajes, eso sí, que me son más llevaderos de tratar y otros que me obligan a sumergirme mucho más en el “qué harían”, “cómo se comportaría”… Tal vez la parte política de la obra es la que más me cuesta, aunque disfruto con las conspiraciones.

KZ: ¿Cómo es pasar una obra literaria a un juego de rol? ¿Hubo quebraderos de cabeza para poder encajar la forma de juego con el mundo de “Eraide”? ¿Hasta qué punto te excita saber que no sólo pueda existir gente que juegue a él sino que creen historias en un universo sacado de tu mente?

JB: Al estar la ambientación tan definida algunas partes se hicieron complejas de adaptar, pues la magia, por ejemplo, aunque está explicada y razonada, obligaba a exportar ese razonamiento al sistema del juego de rol y resultó complejo en algunos detalles. Aún ello, en general se ha desarrollado todo en base a un sistema que diseñé que cubría las necesidades de la ambientación, por lo que en general, y gracias al duro trabajo de la gente que está trabajando en el juego, está quedando muy bien encajado.

Era una idea, la del juego, que llevaba bastante tiempo rondándome la cabeza. Si tenía el trasfondo hecho, ¿por qué no dar la oportunidad a la gente a participar de él? Es una idea que me parece apasionante y estoy muy ilusionado con el proyecto que, dentro de poco, empezará a mostrarse algunas de las partes de este proyecto y, espero, contar con la buena aceptación no sólo de los lectores, sino de aquellos que no han tenido oportunidad de acercarse a las novelas.

KZ: ¿Alguna anécdota con respecto a la hora de publicar “Eraide” o preparar el juego de rol?

JB: ¡Cientos! Anécdotas, como en cualquier proyecto que lleva tantos años, hay siempre. Las presentaciones sobretodo, que llevan muchos nervios encima. Aún recuerdo como en la presentación de “El Anhelo del Destino” estaba muy agobiado porque, a diferencia de la primera novela, ya era más conocida y sabía que iba a venir mucha más gente. Así que, aprovechando que los técnicos del Salón del Manga habían acabado y quedaba media hora, me encerré en la sala en silencio para templar los nervios… ¡Y al final todo salió muy bien!

También recuerdo una lectora que vino a que la firmara la primera novela. La chica era parisina y hablaba un castellano muy bueno. Le comenté que esperaba que le gustara y me respondió que ya se había leído la segunda (sin leerse la primera). Yo aún me pregunto si no se perdió con la historia, pero ella aseguró que le había encantado. Vamos, que se llevo “la precuela”

KZ: ¿Recomendaciones y precauciones a la hora de publicar un libro en España? Es más, ¿existen grandes diferencias –con respecto a posibilidades- a la hora de publicar un manga y a la hora de publicar un libro en el país ibérico?

JB: Las posibilidades son prácticamente las mismas. Un cómic tiene la ventaja de que, si te apoyas en un buen dibujo muchos editores no se fijan en el guión, pero en la novela es algo fundamental. Pero no hay que conformarse, siempre hay que tener una buena historia que contar y, al final, es lo que declinará la balanza entre el éxito y la mediocridad aunque hayas publicado.

Pese a ello, yo siempre hago la misma recomendación. Es difícil y publicar no es llegar a la meta, sino el principio del camino. Hay que trabajar mucho y sacrificar muchas cosas para mantenerse en esta profesión, pero si realmente la amas, te lo devuelve todo con creces.
Hay que soñar, aunque con los pies en la tierra. Permíteme parafrasear mi propia obra:
Lo único prohibido, es no soñar.

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