Lo mejor de esta semana

Original publicado en KZ # 15

Para el primer número del año, traigo una novedad casi recién salida del horno de animación. Se trata de “Shiki”, un anime de horror y suspense creado por el estudio Daume que viene a dar el contrapunto en cuanto a las series actuales que hemos ido viendo. A pesar de adolecer de lo que ya viene padeciendo últimamente el anime –fanservice, falta de ideas, seres fantásticos más que manidos – es el argumento de la serie lo que realmente puede hacer de “Shiki” una de las grandes revelaciones “mudas” de la temporada.

Ficha técnica

Nombre original: Shiki
Estudio: Daume
Director: Tetsuro Animo
Autor: Fuyumi Oro
Categoría: horror, misterio, vampiros
Género: Seinen
Duración: 22 capítulos (de momento)

Una aldea condenada

“Shiki” se desarrolla en la tranquila Sotoba, una aldea rural en medio de las montañas y bastante incomunicada del resto del mundo. Un buen día una adinerada familia, los Kirishiki, se muda a la mansión extranjera que hay en la ciudad y es a partir de entonces cuando comienzan a producirse unas extrañas muertes que llevarán a una epidemia por todo el pueblo. Pero más escabroso que todo eso es sin duda la existencia de algo que los que investigan el suceso comienzan a denominar levantamientos: gente que ya había fallecido a causa de la extraña enfermedad se levanta de sus tumbas para expandir esa suerte de epidemia entre los vivos.

A todas luces en nuestra propia cultura occidental detectaremos rápidamente que estos “shikis” que nombran en la historia no son más que lo que nosotros llamamos “vampiros” y observaremos en la enfermedad los rasgos característicos de una vampirización en toda regla. Seguramente muchos recordarán la famosa adaptación de Coppola de la novela de Bram Stoker, “Drácula” y de cuando Lucy, la amiga de Mina, va muriendo poco a poco de lo que parece una anemia aguda o una extraña infección en la sangre. Pues esto parece ser el mismo leitmotiv del inicio de la trama, en el cual veremos que una de las protagonistas, Megumi, desaparece misteriosamente y reaparece en el bosque poco después, ya enferma. En una versión de Lucy a la japonesa, vemos como pasa por los mismos pasos que la original, hasta finalmente morir y revivir.

Sin embargo, a diferencia de los clásicos, este anime de vampiros, basado en las novelas de Fuyumi Oro, tiene un vuelco típicamente japonés al dar misterio a la trama ¿qué se oculta tras la misteriosa enfermedad de Sunako Kirishiki? ¿Por qué parece intencionado el hecho de convertir a toda la población en vampiros? ¿Qué sucede con Natsuno Yuuki? ¿Conseguirá junto con el doctor Toshio Ozaki acabar con esta amenaza? ¿Y qué tiene que ver en todo esto el mito de Caín y Abel? Estos interrogantes son básicamente los que se nos abrirán a medida que vayamos avanzando en los capítulos, y la desesperación y eliminación de protagonistas humanos hacia el lado vampírico creará una atmósfera un tanto asfixiante que agradará y enganchará a los seguidores de este género.

Apartado técnico en un anime de vampiros

Capturas del anime
Cuando tenemos que hablar de este aspecto de la obra, en principio nos encontramos frente a lo que parece ser un anime de bajo presupuesto -simplemente hay que echarle un vistazo al diseño de los personajes, dominado sistemáticamente por los palos andantes. Sin embargo, en lo que sí destaca es que, en conjunto, pretende ser veraz en las ambientaciones y en esos mismos diseños de personaje, aunque tomándose varias licencias, como era de esperar en un anime fantástico como es éste.

Así nos encontramos una animación irregular ya que, ni todos los capítulos tienen una misma calidad, ni dentro del mismo capítulo todo tiene el mismo acabado, dando como resultado un producto final un tanto chocante; pero sobre todo si tenemos que hablar de impactos visuales, destaca sin duda la extraña combinación del apartado visual con el argumento.
Mientras que la historia de “Shiki” puede resultar entretenida e intrigante y hasta un poco de terror (a pesar de estar en una época en donde estamos tan acostumbrados a este género y somos tan descreídos), los diseños de los personajes no parecen precisamente encajar. Nos encontramos con unos protagonistas estilizados y ciertamente parecidos a los de los animes románticos, donde son muy típicas las piernas largas y los ojos enormes, lo cual le resta muchísimo a la tensión de la trama, y es que otro tipo de diseño de personajes hubiera mejorado notablemente el conjunto final de la obra y lo que quiere transmitir al espectador.
Cabe decir que aquí la culpa no es precisamente del estudio, sino del adaptador al manga de las novelas de Fuyumi Ono, Ryu Fujisaki, que realizó los diseños de los personajes en primera persona, y del cual el estudio Daume sólo adapta.

También cabe destacar que la “moda” actual de incluir niñas pre-adolescentes con vestimentas “góticas” (gothic lolitas, para que nos entendamos) también se puede ver aquí, en uno de los personajes clave de la historia, Sunako, adoptando ese rol de personaje misterioso e intrigante que desde el principio sabemos que va a tener importancia o tiene una historia oscura y tenebrosa a sus espaldas, sea o no cierto después. También resulta curioso que la “chica guapa y con pechos generosos” tampoco falte y también vestida de gótica (debe ser que relacionan lo gótico-punk-loliconero con la muerte), personaje que encontramos en la pelirrosa Megumi.

Dejando a un lado el tema de los personajes, que ahora no nos vamos a poner a repartir más culpas de las citadas, decir que el diseño de interiores y el diseño de exteriores son más que aceptables y la verdad es que encajan muy bien con la sensación de un Japón rural en medio de la nada, en donde parece real que esta epidemia o incidente que está ocurriendo no llegue a ningún tipo de conocimiento ni de las ciudades ni del gobierno, por lo que los hechos pueden ampararse en el ese marco de realidad ficticia que hacen la serie más intrigante si cabe. Personalmente me inquieta del mismo modo que cuando jugaba a media noche a Fatal Frame 2, cuando tenías que intentar salir literalmente de un pueblo fantasma. Sólo que en este caso ves el proceso anterior de convertirse en un lugar maldito en el que sólo camina la muerte.

De la banda sonora y efectos de sonido apenas si podría decir nada interesante, salvo que es correcto: no aporta nada nuevo y se vale de los recursos utilizados en otras series predecesoras para crear ese ambiente tenso que caracteriza este tipo de animes.

El cadáver del demonio


“Shiki” es la típica serie que se va conociendo por el boca a boca, es decir, de las de éxito silencioso, de aquellas que uno no se espera encontrar hasta que empieza a verla con calma, una vez superado el choque inicial. Sin duda no será como esas grandes adaptaciones al anime como “Naruto” o “Bleach”, ni es una segunda temporada de un anime muy esperado, pero sin duda alguna “Shiki” hace que algunos de nosotros recuperemos un poco la esperanza en el mundo de la animación japonesa.

A pesar de que la serie esté bañada de ese fanservice que parece que acompañe a todas las producciones actuales (me refiero a la lolita y a la pelirrosa, claramente) y que sin el cual parece que los japoneses ya no sepan vivir (no voy a ser yo quien juzgue sus perversiones), tiene buen fondo, es decir, tiene un buen argumento. Y cuando una serie lo tiene, ya puede tener un diseño un poco ñoño o puede tener todas las lolitas que le dé la gana, que la serie vale la pena, porque además incluso juegan perfectamente con los ritmos y crean ese esperado ambiente rural-vampiril-gorecillo (-illo porque no se ve nada, es muy light) que personalmente me gusta y que me deja con la intriga de más (¡más, más, más!) hasta que llega a un punto en el que te das cuenta por fin de que realmente la serie te ha atrapado y quieres saber que pasa al final.

Podríamos preguntarnos en algunos puntos de la serie si realmente “Shiki” es una revisión del actual fenómeno “vampiro”. A día de hoy vemos como las series y los libros sobre esta temática van creciendo, sobre todo enfocados a un grupo adolescente en su mayoría, aunque no en todos los casos. Podríamos también creer que esta serie probablemente intente aprovechar el tirón del fenómeno para comercializarse, pero realmente vemos que en la serie los propios vampiros reflexionan por la culpabilidad o sobre la pérdida de la humanidad hasta la propia aceptación de su nueva naturaleza (problemática que ya hemos visto en otras ocasiones, como por ejemplo, me viene a la mente, “Entrevista con el vampiro”).
De todas formas lo curioso de “Shiki” es que en su mayoría se trata de vampiros muy jóvenes y, por lo tanto, ligados aún a la humanidad que acaban de perder, por lo que podemos decir claramente que ni es una serie romántica, ni de aventuras, realmente es casi una tragedia, sobre todo para los que pierden la vida y tienen que volver a levantarse. Este patetismo se acentúa sobre todo cuando reflexionan sobre la pérdida de los seres queridos a los cuales han mordido para poder estar con ellos, jugando en cierta forma con los deseos humanos que contrastan con su nueva naturaleza.

“Shiki” en un principio está preparada para ser una serie de 22 capítulos y actualmente se desconoce si tendrá segunda temporada o no. De todas formas, si consigue quedarse en ese número de capítulos, la convertirá, a mis ojos, en una opción muy deseable para recomendar a los otakus que buscan sensaciones más allá del shônen o del puro shôjo.

Lo mejor: el argumento, aunque no muy original, es interesante.

Lo peor: el diseño de personajes, que a veces la serie resulte un tanto pueril.

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