Lo mejor de esta semana

¿Quién no ha oído hablar de World of Warcraft? Los MMORPGs son una fantasía casi real, un medio para que nos proyectemos en un personaje que nosotros mismos construimos y que vivamos aventuras fascinantes online. En el futuro la tecnología ha llegado hasta el punto de que la Realidad Virtual es, bueno, una realidad, y el primer MMORPG basado en esa tecnología está a punto de salir al mercado. ‘Sword Art Online’ es el nombre del nuevo juego, una obra increíblemente popular precedida por un enorme hype. Kirito, el protagonista, ha jugado ya a la beta del juego y lo ha disfrutado de antemano, pero su experiencia se ve cortada de golpe cuando descubre que no puede desconectarse y es teletransportado misteriosamente junto con el resto de jugadores para recibir un anuncio: el juego es más real de lo que parece. Los jugadores no podrán desconectarse hasta que hayan llegado al último de los cien pisos del mundo de ‘Sword Art Online’, y tanto si mueren en el juego como si intentan quitarse los dispositivos de Realidad Virtual, morirán en la realidad.

Esto sería muy original si no fuera porque ‘Kim Possible’ ya hiciera un capítulo basado en este concepto.

‘Sword Art Online’ es una obra con una interesante premisa pero una irregular ejecución. La ambientación fantástica se ve constantemente cortada por elementos que recuerdan que estamos en un videojuego, como son las barras de vida o los menús, y en ocasiones se explora la realidad de la obra desde la perspectiva de que nada de lo que está ocurriendo es real. Sin embargo, mirando a grandes rasgos, ésta es una obra de fantasía medieval como cualquier otra, con espadas increíbles, peleas espectaculares y oh dios mío, mucho fanservice.

Es más, hablemos del fanservice. ‘Sword Art Online’ se plantea como una obra de estructura semi-episódica. Cada capítulo es un hecho independiente del siguiente, pero todos ellos contribuyen a enfocar la acción hacia el fin último, que es superar el juego y salir de ahí. Esto hace que la obra se centre más en los personajes y sus quehaceres que en los eventos y, salvando las distancias, lo acerca a obras como ‘Cowboy Bebop’. El problema es que al final, cuando las reglas del anime entran en acción y los personajes se construyen, no hay construcción alguna, y todo lo que tenemos es una retahíla de clichés femeninos pivotando alrededor de uno de los mayores Marty Stus que se han visto en el anime. Kirito es un personaje increíblemente poderoso, perfecto tanto física como psicológicamente, que no padece ningún fallo ni posee ningún rasgo que le haga indeseable. Lo que en un principio se prepara como una obra sobre un tipo que es aislado y que busca un sentido en un mundo que no existe pero que está destruyendo a las persona,s acaba siendo una excusa para que Kirito encuentre en cada nuevo episodio a una chica con las tetas más grandes para que haya algo de tensión sexual no resuelta. E incluso cuando Jesucristo Todopoderoso baja y resuelve la tensión sexual, marcando un hito en la Historia del anime, no hay nada interesante que ver, porque las interacciones de los personajes son poco interesantes y sus personalidades son nulas.

Sin embargo la serie logra defenderse con un excelente despliegue visual y buena mano para el entretenimiento: las escenas de acción están bien ejecutadas y el constante fanservice y resto de situaciones, dentro de su idiotez, son lo suficientemente entretenidas como para mantener un cierto interés. Con ‘One Piece’, ‘Naruto’ y ‘Bleach’ desgastadas, ‘Sword Art Online’ logra hacer una serie mediocre pero que logra entretener sin más.

Pero luego llega la segunda temporada. Tras 14 episodios las reglas del juego cambian y los autores se buscan una excusa tan ridícula que debería ser ilegal para continuar una serie que había cerrado todos y cada uno de sus hilos. Al ofrecer un nuevo entorno con un nuevo set de reglas, entre ellas quitando la tensión de la muerte en la vida real, los diez episodios restantes resultan ser un bodrio sin sentido, una mala excusa para montar un “triángulo amoroso” con el añadido de una prima con unos pechos que ríase usted de Orihime. La cosa es que su personalidad, nula como la de cualquier otro personaje de la serie, es perfectamente intercambiable con la del otro interés romántico, de modo que uno no deja de preguntarse por qué Kirito no deja de perseguir a una pettanko para disfrutar de una copa F.


Pero me estoy desviando. ‘Sword Art Online’ es una hamburguesa de Burguer King, un Doo-Wap o como se llamen esos bollos con pintas de chocolate. No es una obra refinada ni con sentido de la trascendencia, pero logra cumplir su propósito de llenar el tiempo con algo medianamente entretenido. Ni más, ni menos.

Ficha Técnica


Año: 2012

Estudio: A-1 Pictures

Autor: Tomohiko Ito

Género: fantasía

Categoría: shônen

Número de episodios: 24


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