Lo mejor de esta semana

Allá por el 2005 salió un arcade que más tarde vería la luz en consolas: Idolmaster. En ese juego el usuario tomaba el control de un productor de pop idols cuyos horarios, conciertos y eventos tenía que organizar para llevarlas a lo más alto. En 2011 A-1 Pictures hizo una adaptación al anime, pero antes que eso Sunrise había dado su propia visión.
Con mechas.

Haciendo gala de una originalidad loable y de un valor que pocas veces se ve, el estudio que ofreciera en su día Cowboy Bebop decidió hacer algo distinto y tomó el videojuego y Neon Genesis Evangelion, los puso en una batidora y la encendió. El resultado es la historia de Haruka Amami, una joven vitalista que es convocada para ser una pop idol, es decir, IdolMaster, esto es, que entra a formar parte de una agencia extragubernamental llamada Mondenkind, encargada de utilizar a unos misteriosos mechas llamados Idols para evitar que los restos de una Luna destruida impacten en la Tierra y la destruyan. La serie traza muchísimos puntos en común con la obra de Hideaki Anno, con personajes similares en roles similares e interrelaciones similares. Casi todo el plantel son chicas adolescentes que se comportan como tsunderes o taremes y ofrecen un poco del clásico trasfondo dramático para dar intriga y profundidad a sus vidas, pero en realidad la serie no tiene eso como punto distintivo. Todo anime parte de la misma base y desde ahí suele derivar por una u otra vía, e IdolMaster Xenoglossia introduce el original concepto de la relación entre Idol e IdolMaster hasta casi convertir la serie, por ocasiones, en un romance. Esto es increíblemente original, ya que se ofrecen momentos y diálogos que denotan la vida e identidad que tienen cada uno de los mechas, y en varias ocasiones hay desarrollo de la relación entre mecha y piloto a un nivel muy íntimo, más propio del shôjo romántico que del género al que esta serie pertenece. Sin embargo la trama comete el error de considerar que esto no es suficiente como para mantener al público intrigado y decide introducir una agencia rival que pretende usar a los Idols con propósitos militares. Aquí está el gran error de la serie, ya que la tensión en estos casos yace en la ilusión de que los protagonistas puedan morir o sufrir. Sin embargo se ve rápida y claramente que todos los combates y todas las explosiones en la cara no van a poder mover a los pilotos de sus asientos.

Las escenas de acción, mal llevadas, abundan más de lo que deberían y cansan más que entretienen mientras que los momentos de pretendida tensión acaban siendo más un tedio pasajero que algo que intrigue. Un personaje llega a recibir seis impactos directos de cohetes que se establece claramente que pueden matarlo y ni siquiera acaba en el hospital. Al episodio siguiente sigue en pie, y eso en una serie que decide dejar a un lado la relación piloto-mecha que había logrado crear es un grave error. Sin embargo, la serie logra mantenerse en pie gracias a su realismo épico, que mantiene a las protagonistas relacionándose en la cotidianeidad y mostrando las múltiples dimensiones de su personalidad en un entorno propio.

IdolMaster Xenoglossia no es una serie fácil de valorar, porque tiene tantas virtudes como defectos. No es un proyecto sino un producto, y eso es lo que la maldice, pero tiene tantas ideas y sugiere en ocasiones tantas posibilidades que recibe el crédito suficiente como para seguir adelante. Con un nivel de dibujo mediocre, basado en el constante fanservice y el abuso de las no tan esbeltas figuras de unos personajes cuyos diseños no suelen moverse del lolicon y una banda sonora que intenta ser épica pero no parece tomarse en serio a si misma, la serie al posicionarse en una balanza no logra apenas moverla. Si hay que ponerse de un bando, es mala, pero si se me permite el beneficio de la imparcialidad la verdad es que esta serie no ofrece un resultado claro. Es un plato insípido, un momento que pasa. Nunca está mal añadir algo al bagaje cultural, pero esta serie es más una última medida que algo que deba tenerse en una lista. Tan sólo los que quieran ver el proyecto de relación mecha-piloto deberían echarle un vistazo para ver cómo después se echa a perder con sus pretensiones de trascendencia. Para todos los demás, sigan circulando.

Ficha Técnica


Año: 2007
Estudio: Sunrise
Autor: Tatsuyuki Nagai
Género: ciencia ficción
Categoría: shônen
Episodios: 26

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