Lo mejor de esta semana

La pasada edición de la Japan Weekend en Barcelona (8 y 9 de marzo) tuve la gran suerte de asistir a la charla que dio Oriol Estrada (Capitán Urías) sobre como ha cambiado el manga y el anime nuestra visión de Japón y sus costumbres y como se ha desarrollado aquí el tema; ya sea por mi vergüenza de estar rodeada de pesos pesados en la industria, porque era la última en opinar o simple y llanamente porque el sonido ensordecedor del karaoke no me dejaba escuchar a mis compañeros, me quedé con ganas de opinar, así que voy a aprovechar mi sección.
Antes se apostaba por el anime en la televisión porque salía barato. Muy barato y tenían dibujos para los niños que les daba igual un ninja que los pitufos, pues no había la información que poseemos ahora.

¿Realmente salía tan bien de precio traer el anime?

No. Lo que realmente les salía bien, era traer series que en el país nipón hacía años que se habían emitido. En la City tv por ejemplo (hoy La 8). Cuando arrancó en el 2004 trajo Hattori el ninja que había dejado de emitirse en Japón en 1987 o el extinto Clan tv con las Pichi Pichi Pitch del 2003, en emisión sobre el 2008 o tirar de las que ya poseían las autonómicas, como Doctor Slump, que emitió TV3 casi a la par de estrenarse en Japón y se recuperó para el resto del país sobre el 2011.

¿Consecuencias?

Con la información de internet y los niños que querían poseer cosas de esas series que les gustaban, la cada vez más difícil tarea de contentarlos, pues evidentemente tras veinte años no había cromos, ni gashapones ni nada parecido. Costaba traerlos desde allí, imaginaros en las tiendas especializadas...

Así que con muchas demandas actualizaciones, el anime vivió una época dorada entre los '90 y principios del 2000 que ha ido decayendo.


Dragon Ball supuso un antes y un después en la concepción del anime. Gustaba, se podía conseguir todo tipo de merchandising y convirtiéndose en un clásico, nos abrió los ojos a la realidad: había muchas series como esta (Saint Seiya, traducida como Los Caballeros de Zodíaco, empezó a emitirse por la misma época) y el video, hacía que los pudiéramos grabar para verlos una y otra vez.

¿Dónde radicaba la ganancia de las distribuidoras?

En los extras que contenían los videos originales (opening/dending original sin traducir, curiosidades) que nos hacían desearlos.


Los niños tenían sus dosis de guantazos y testosterona y las princesas de la casa disfrutaban con las magical girls representadas por el bombazo de Sailor Moon y que continuó con Pretty Cure o Magical DoReMi. Disney se veía destronado por las nuevas reinas con poderes y música, sobretodo, música.

Gracias al cielo (o a quien sea..) dejaron de querer españolizarlo todo y los nombres originales (recordemos a Sergio y Juana, de Dos fuera de serie cuyos nombres originales eran You y Sho u Oliver y Benji de Campeones que se llaman Tsubasa y Genzo) se mantuvieron y empezamos a poder indagar más sobre ellos.

La llegada de internet inició la espiral que subió al anime a lo más alto... Y le va a costar el gran batacazo.

A pesar de que traigan anime actual y perfectamente maquetado, Selecta Vision, Yowu Entertainment o AniJapan ve como los piratas suben las series por la red, mal traducidas algunas y de pésima calidad otras. Pero las hay que están muy bien. El equipo de scanlation y el material es bueno y corren verdaderas joyas... De nada sirven las ofertas cuando NO se quiere comprar

¿Para qué pagar por ello?

Tras la encuesta realizada por La Arcadia de Urías vemos que no hay intención de pagar por un producto que se puede adquirir de forma gratuita por la red.

No hay que esperar licencias y siempre habrá algún avispado que lo traduzca y lo subtitule.

Eso sí, después somos los primeros en decir 2 ¿Por qué no traes Shingeki no Kiojin (Ataque a los Titanes) o la última del Studo Ghibli?. Una productora como Selecta Vision tiene cool hunters para saber qué es lo que la gente quiere. Hacen encuestas, se les pide y aunque no pueden contentar a todo el mundo, tienen un buen catálogo. Pero no estamos dispuestos a soltar un euro.

Seguimos siendo aquel país de pandereta que solo sabe quejarse y no hace nada por solucionarlo y he encontrado una imagen gráfica que nos describe a la perfección: cambiad dibujo por anime... o no...


Con el permiso de Lehanan Aida que expresa lo que realmente ocurre: no nos podemos permitir unos céntimos en descargas legales, pero hacemos cola para la Play Station 4.

La otra cara de la moneda, podría ser el manga.

A pesar de que una de las grandes, EDT (antes Glènat) se encuentre en números rojos y haya dicho que no puede seguir trayendo manga, lo cierto es que las editoriales nuevas, emergentes, están apostando fuerte por el cómic nipón.

Milky Way y la renacida Herder apuestan por historias distintas que parecen llegar a los lectores. El manga extralargonoseterminanunca parece que cada vez gusta menos (no tan solo por la posibilidad real de que la editorial que la ha adquirido puede dejar de venderla) sino porque las historias caen en un bucle que parece no tener fin.

Historias distintas dentro del amplio abanico que es el catálogo manga han hecho que una grande, como puede ser ECC conocida por su amplio surtido de cómic americano, haya decidido apostar por el manga. Gyo y Black Paradox serán las primeras (esperemos que de muchas) en ver la luz bajo este sello editorial.

¿Significa que el mercado japonés se come al americano?

No necesariamente. Ambos conviven y se tienen que reinventar para volver a atraer al lector. Mientras el americano cuenta con la industria cinematográfica a su favor (Los Vengadores, Thor, Lobezno Inmortal...)con mayor o menor éxito, el manga se sigue apoyando en el anime y cada vez más, en los videojuegos. Ahí tenéis el Hyrule Historia, Inazuma Eleven (que sí, tiene anime...) o el fallido .Hack/Link. Historias diferentes que nos evaden del mundo real; el gigante asiático en formato cine, empieza a despuntar también... Pues a leer el manga del que probablemente haya salido.

Bibliotecas que amplían su catálogo manga, obras clásicas revisadas en este formato (Así habló Zaratustra) o historia desde otra perspectiva (sí, el Quijote tiene su versión manga ¬¬, hacen que nos congratulemos por lo que parece a priori, una buena marcha del cómic nipón.

Habrá que esperar por dónde sale el sol y que no se disparen los precios. En la encuesta del capitán, muchos decían devorar manags de 10 en 10 al mes... Espero que sea comprándolo o en biblioteca, sino es como el que tiene un tío en Graná: ni tiene un tío ni tiene ná...

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  1. "les daba igual un ninja que los pitufos"...los perdono porque, tal como dices, no había la información de ahora :). Sigamos leyendo...

    Mangas extralargos, 100% de acuerdo. Si bien los títulos más largos que tengo son Slam Dunk (31 tomos) y Rurouni kenshin (28 tomos) he llorado de rabia al ver cada belleza que se degenera y no termina más. Y aunque la historia evolucione, a la larga es más de lo mismo (decayendo el nivel gráfico de manera demencial). Asi, no me queda otra que ver cuando teminan un título, por ejemplo ahora sigo con Monster y alguno que otro.
    Se justifica que uno revise algunos capítulos (más si no hay traducción o no llega al lugar) pero si luego se gasta 250 dólares en agregar vida al juego del celu...pues horca al infiel XD. Cuando opines en otra convención, grita fuerte hasta que te agreguen minutos vampiresa!!!

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  2. El Quijote... Y La Divina Comedia. Cómo llegó ese manga a la pobre estantería de una tienda de juguetes, nunca llegaré a comprenderlo.

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