Lo mejor de esta semana

     
   A ZombiD se le dan mucho mejor que a mí los números, eso nadie lo discute. Por eso, cuando me pone delante las cuentas que ha sacado, sé que tiene razón en lo que dice. El ahorro sería considerable.

      -Daría para comprar un libro más al mes, ¡doce al año! Es una pasta, nena. 
   
      -Sí. Pero no. - digo, y le explico a mi novio por qué. - Sé que el precio es mucho más barato en la tienda nueva, ¡pero es que eso es una chacinería, no es una carnicería de verdad! Un sitio donde te venden la carne ya cortada, precintada en bandejas plásticas y envuelta en celofán, no es de fiar. ¿Y la carne picada? ¿Qué me dices de la carne picada?

     -Pues... ¿que es roja? ¿Que vale para hacer hamburguesas y albóndigas? - D no sabe a qué me refiero.

     -D, cielo, nunca, nunca se compra carne picada que no has visto cómo la pican. ¿Qué pasó en HamburSesos, eh? - mi novio hace un gesto de asco al recordar aquél escándalo - ¡Exacto! Nadie veía qué pasaba en la cocina, y resultó que estaban usando pies, ¡y dedos! ¡Y hasta gatos! ¡Apenas nada de cadáver, ni digamos ya de sesos! Aquí es lo mismo, vete a saber qué usan. Mahogany vende más caro y lo sé, pero es una CARNICERÍA. 

    Admito que la golosina de un libro más al mes, estuvo a punto de seducirme también a mí, pero hay que ser juicioso con lo que uno se mete en la boca, y recordar que no siempre lo más moderno, lo más llamativo o lo más molón, es forzosamente lo mejor. De algo así trata nuestra cinta de hoy. Hoy, en Cine Freak Salvaje, El pájaro mañanero. 




    Hubo un tiempo, lejano y cercano a la vez dependiendo de qué modo lo miremos, en que el humor carecía de componentes verbales casi por completo. En aquél tiempo, el cómico no hablaba, y tenía que recurrir a elementos físicos para conseguir la carcajada del espectador. Estoy hablando del cine mudo, en el cual cineastas como Chaplin o Keaton tenían que hacer verdaderas virguerías físicas, desde correr o patinar hasta escalar y boxear para situar en ellas los gags. Es lo que se conocía como "slapstick", que más tarde daría lugar al "humor físico". Este tipo de humor, aunque hoy esté desfasado y se considere predecible y blanco en exceso, es considerado por muchos críticos como el humor en su forma más pura y universal, precisamente porque no precisa de lenguaje y puede ser entendido por cualquier persona, sin importar si humorista y espectador no hablan en la misma lengua. Años después del sonoro, gran parte del cine de humor bebió de esta forma de hacer comicidad, y la cinta que nos ocupa es un claro ejemplo de la misma. 


     Norman Pitkin (Norman Wisdom) es el único empleado de una modesta lechería que reparte aún en carro de yegua en un área de diez calles. Haciendo referencia al título (el pájaro madrugador se lleva el mejor gusano) se levanta a las cinco de la mañana para empezar el reparto. Su vida es rutinaria y agradable hasta que aparece una macroempresa, las Lecherías Consolidadas, que se dispone a invadir su distrito por cualquier medio, ya sea rompiendo las botellas, destrozándoles el carrito o envenenando al único amor de Pitkin, su yegua Nellie. En un principio, Pitkin y su patrono, el sr. Grimsdale intentarán solucionar el asunto por las buenas, pero visto que para las Consolidadas aquéllo - en sus palabras - "es la guerra", tampoco ellos vacilarán en intentar cualquier método para poner fin a las hostilidades y recuperar su área de negocio que les permite vivir. 

    Nos encontramos ante una película sencilla, que parte de una premisa tan simple como la de David contra Goliath. El oponente grande y poderoso cree poder aplastar a su rival sin esfuerzo, pero éste se revuelve y pelea con saña por lo que sabe que es suyo. Si bien es cierto que David usó la astucia, y aquí Pitkin usa más bien su desmesurada habilidad para provocar catástrofes allí donde va, pero el final es el mismo: no hay enemigo pequeño. La cinta, en su tratamiento, podría perfectamente pasar por una historia de dibujos animados, tan blanca es su comicidad. No obstante, ello no le resta calidad. 


     Norman Wisdom era un cómico inglés ya consagrado y su estilo de humor era el mencionado slapstick cuando rodó esta película, y no sólo protagonizaba, sino que colaboraba en el guión de la misma. Entendiendo "guión" como "historia básica que permita enlazar los gags". La película que nos ocupa está dividida muy claramente en "sketches", en capítulos cortos en los que sucede una aventura concreta y la mayoría podrían verse sin el apoyo argumental de la cinta, como si se tratase de un vídeo de humor independiente. El primero de ellos, con el que arranca la película, es el inicio de un día normal en la pequeña lechería, donde vemos a un Pitkin medio dormido cayéndose por la escalera, preparando té de forma circense, llevando el té a su patrono, cayéndose de nuevo por la escalera, encendiendo la caldera de la casa, cayéndose por la escalera otra vez, y volando la caldera de la casa. Un día normal, como vemos. En cada capítulo, un nuevo desastre atormenta al protagonista o bien él lo lleva a sus rivales, siempre en el colmo de la exageración, siempre en la bufonada, siempre en el humor visual para conseguir la carcajada. 


     Pese a la simplicidad de su guión y lo predecible de su humor, al año siguiente de su estreno, en 1966 estaba ya entre las quince comedias más valoradas por el público inglés, y en España vivió una segunda juventud en la década de los ochenta, cuando ocupó su lugar en las estanterías de los videoclubs. El pájaro mañanero es una cinta amable que, contándonos una historia agradable del pequeño que se enfrenta al poderoso, sólo pretende hacernos reír y que pasemos un rato divertido, y lo consigue de sobra. 

    El pájaro mañanero es una película no muy fácil de conseguir doblada a castellano, pero sí lo es en versión original y, dado que el argumento no es complicado y que el acento de los actores es muy puro, resulta sencillo seguirla en inglés. Es la cinta ideal para ver con niños o con tus padres, que quizá hasta la conozcan, en una tarde tranquila de domingo frente a un chocolate mientras fuera llueve. Cinefiliabilidad 2, lo que significa que se ve sola, únicamente se te puede hacer árida si no tienes presente que se trata de una historia de humor muy blanco e inglés. 


Voy a hacer el chiste fácil y lo sé: ¡si es que esta peli, es la leche!


"Walter, o te conceden el Pulitzer, o te meten un año en chirona" Si no coges esta frase, tienes que ver más cine.

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