Lo mejor de esta semana

Recuperamos para nuestra sección de manga del recuerdo a un grupo de mangakas que muchos de vosotros conoceréis, las CLAMP. En este número rescataremos del olvido estanteril uno de sus mangas publicados en España en el año 2002, de parte de la ya desaparecida Mangaline, Clover.

Por eso llévame a cualquier otro lugar. Quiero ser feliz.


Kazuhiko recibe una misión a manos de su “abuela”, una de los cinco hechiceros del gobierno, y la acepta a regañadientes, ya que hace tiempo que se retiró y no forma parte del ejército. El encargo viene en forma de una delicada chica, Suu, que tiene una extraña petición: viajar hasta el Parque de las hadas. Pero el viaje no resultará tan sencillo como podría parecer al principio, ya que Kazuhiko se encontrará en medio de un complot que desea hacerse con Suu, la cual tampoco es todo lo frágil y delicada que parece.

Si de cuatro hojas un trébol encuentras, la felicidad te dará.


Recuerdo que cuando leí por primera vez este manga lo que más me impactó fueron dos cosas: primero de todo la estética y luego, el guion.

Comenzaré por la primera, el dibujo y la apariencia general del manga. Me resulta imposible acordarme con exactitud mi primer pensamiento cuando tuve entre mis manos a Clover, pero sí que ha quedado un remanente en mi subconsciente durante años: era un manga bonito con guion incomprensible.

Después de más de diez años sin volver a abrirlo, lo he hecho con motivo de esta reseña y he constatado que, gráficamente, el dibujo y la composición de las viñetas de las que hace gala Mokona Apapa en este trabajo son sencillamente apabullantes.



Para mi gusto, su estilo de dibujo se mantiene en ese punto a medio camino entre el barroquismo de sus obras clásicas como RG Veda o Chunyan, y los dibujos desgarbados de historias más actuales como Xxxholic o Tsubasa Reservoir Chronicle. Como ya decíamos, el trabajo a nivel gráfico es impecable. Líneas limpias, elegancia en el diseño de los personajes, composiciones de viñetas arriesgadas y fuera de lo habitual junto a una estética cyberpunk que la dibujante clava. Podríamos decir que Clover, a nivel gráfico, es uno de los mejores trabajos de su autora, en donde se nos muestra contenida frente a sus antiguos excesos pasados, unidos a la madurez y seguridad en los lápices. Me atrevería incluso a decir que se trata de una obra de transición entre esos dos estilos tan diferenciados que caracterizan a Apapa a lo largo de su trayectoria.

Dejando a un lado el tema visual, hablaré de la historia. Clover fue un manga que en su momento no entendí. Es posible que me faltaran recursos, que hubiera leído poco y que me faltaran experiencias en la vida, que me hicieran entender todo el lirismo que en apariencia tiene este manga. En aquella época no existía tanta información en las redes, así que ahora que me informo para detallar e hilar fino en esta reseña, veo que es un manga inacabado. Por lo visto Clover estaba preparado para una extensión de seis volúmenes, de los cuales se publicaron cuatro, que son los que nos han llegado, por lo que nos hemos quedado a ¾ partes del final de la historia. Pero por mucho que el manga esté sin finalizar, la historia que ha quedado tampoco es como para tirar cohetes.

Clover no es una de las mejores creaciones de Nanase Ohkawa, guionista habitual de CLAMP. Podríamos definirla como una pretenciosa creación llena de poesía barata con unos personajes poco trabajados, en los cuales tira de los propios arquetipos de su universo, como el tema de las relaciones homoeróticas que nunca llegan a existir o el tema hermano mayor – hermano menor, un puro fanservice para crear un hype entre los seguidores que no llega a consumar en un clímax en ningún momento, por lo que la historia queda sin cerrar. Es un despropósito de guion tanto si miramos para atrás como si miramos para delante en sus diferentes trabajos.

Clover, tiene una trama principal con Suu, Oruha y Ran y deja entrever que existe un experimento militar con nombre en clave “Clover”, cuyos sujetos son clasificados en tréboles por hojas según sus poderes. A este tema hay que sumarle las canciones (o poesías) que vamos encontrando a lo largo de los tomos. Con la historia de Suu vemos la necesidad de ser amados para ser felices; con Ran la de la libertad; o con la de Oruha la de la aceptación de la propia muerte. Como nunca sabremos cómo termina la historia, suponemos que la que falta hacía referencia al trébol de dos hojas, Gen.

La edición que tengo es una del año 2002 editada por Mangaline. La edición en sí es bonita, con cuatro volúmenes, con sobrecubiertas de papel vegetal, fresada en rústica, pero con una cola bastante mala que hace que se seque y separe por el lomo aunque el cómic nunca haya sigo abierto. De todas formas se trataba de una edición bastante económica teniendo en cuenta que hay varias páginas a color en su interior y que el gramaje de las mismas es bueno, como también lo son las tintas. En su momento, cada tomo costaba 6 euros, algo que en la actualidad no podemos encontrar.

¿Es Clover entonces un manga que valga la pena buscar? A tenor de la amplia oferta actual en manga, sólo lo recomendaría en dos casos: para gente fan de las CLAMP que no tengan su obra o para lectores interesados en el magnífico arte que muestra aquí Mokona Apapa.

Ficha Técnica


Nombre original: クローバー (Kurōbā)

Autores: Clamp

Editorial japonesa: Kodansha 1997

Editorial española: mangaline 2002

Tomos: 4

Género: Shoujo

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