La muñequita de papá

El incesto, los abusos sexuales, han sido tema tabú hasta hace relativamente poco.
Lo escabroso es que en las familias se era consciente que esto sucedía, pero a veces por religiosidad, otras por vergüenza y las que más, por la sociedad, se hacía la vista gorda como si no sucediera o no se dieran cuenta.
Es el crudo retrato de la sociedad norteamericana de mediados del siglo XX, extensible a cualquier ciudad donde el patriarcado campaba a sus anchas silenciando lo que sucedía tras la puerta de la habitación infantil.

Lily tiene una hermana llamada Pearl, pero es ella quien recibe las visitas de su padre obligándola a practicarle felaciones.
La sensación de que nadie la comprende y el miedo a que su madre se entere, hacen que se convierta en una niña introvertida y miedosa.


La autora Debbie Drechsler confesó que esta obra tenía bastante de sus vivencias; con una continuación devastadora llamada The summer of love, el incesto y las vejaciones son plasmadas con unas líneas sucias, casi enfermizas, llenas de trazos irregulares a lo "Van Gohg" fusionado con el Picasso más irreverente, para retratar sus vivencias en el personaje principal de Lily.
Sin limitaciones gráficas para abordar un tema tan peliagudo como el abuso infantil, esta confesa admiradora de Lynda Barry (What It is) y Richard Sala (Violenzia) bebe directamente del arte de sus autores fetiche fusionando un estilo cartoon con otro más psicodélico, enfocando toda la atención a la expresividad de los personajes.
La elección del blanco y negro casa a la perfección con la oscuridad del relato.
A lo largo de un año, se publicaron las historias en el New Yor Press y el The Stranger en formato semanal, aunque en un principio estaba pensada para ser una larga historia, por eso existe la segunda parte centrada en la adolescencia de su hermana Pearl.
Esta obra estuvo nominada a los Premios Ignatz en 1999


Obras como esta son necesarias. El mirar a otro lado o no hablar del tema, no hacen que los hechos desparezcan.
La madre de Lily es fría, distante y lo que debería ser un apoyo se transforma en un miedo más, miedo al rechazo, a no estar a la altura. Llega a pensar que la culpa es suya (culpa de crecer y desarrollarse, "provocando" a su padre) y forja su personalidad sucumbiendo al miedo, lo que la transforma en una persona tímida, desconfiada, casi diría que cercana al suicidio.
Lily también sufre una violación por parte de un conocido. No dijo sí, pero al no negarse, da por hecho que fue consentido cuando en realidad no tuvo voz ni voto; a raíz de aquello vuelve a cambiar de amigos retrayéndose un poco más y si ya la tildaban de rara, en ese momento más.
No habla con nadie, no le cuenta a nadie nada de lo que sucede y ni siquiera cuando le regalan un diario, se atreve a contar su realidad. Escribe nimiedades.
La autora descubrió el movimiento feminista y eligió contar parte de su historia a través del cómic, todo y que como ella misma ha reconocido, le sirvió de terapia; incluso necesitó de un testigo en el personaje de Craig Thompson, hacia el final de la historia.

Una historia dura. Muy dura que retrata a la perfección el poder del patriarcado y la indefensión de las niñas, a las que una férrea educación, transforma poco más que en un pedazo de carne disponible para servir al género masculino en todas sus extensiones (léase tanto sacrificando su vida hacia ellos, llevando la casa y la familia, como para satisfacer su apetito sexual).
Hoy en día empiezan a destaparse todo tipo de abusos. Hay que darles visibilidad y una respuesta contundente. Cuidar la infancia y la igualdad.
Lectura para pasar un mal trago pero necesaria. No miremos a otro lado que estos hechos no están tan lejos.


Ficha Técnica:

Nombre original: Daddy's girl

Autor: Debbie Drechsler

Género: costumbrista, autobiográfico

Año de Edición: 1996 (EEUU), 2004 (España)

Editorial: La Cúpula

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