Lo mejor de esta semana

Original publicado en KZ #21, septiembre 2011

¿Dinero fácil?


La cultura japonesa maravilla a muchos, pero también hay que acercarse a su lado más oscuro. No sé si oscuro, pero el tema a tratar sí es uno de los casos más preocupantes de la propia sociedad nipona.


Aparición. A finales de los 80, justo después del auge económico nipón, jóvenes de clase media que tenían un costoso nivel de vida ven como deben privarse de caprich
os, preocuparse de los gastos por problemas socioeconómicos en Japón que dan lugar a una bajada drástica en su nivel de vida. Visto la situación, algunas muchachas, antes de ponerse a realizar un trabajo remunerado, usan su cuerpo y su juventud para poder obtener lo que se le ha privado. Deciden tener relaciones con adultos para obtener esos caprichos que ya no obtienen y que es parte de la persona consumista. Ése fue el comienzo del Enjo Kousai.
Significa: chicas que se relacionan con gente adulta o chicas que se prostituyen ocasionalmente. En mi pueblo a eso se le llama ser una putilla o una golfa de cuidado. En los 90, las noticias niponas llenaban sus titulares con el rocambolesco fenómeno. Guantazo de proporciones inmensa a una sociedad dormida o que parecía mirar a otro lado y no creérselo, como si el honor de cada familia con una adolescente pendiera de un hilo, así como la reputación de su país. Actualmente, este fenómeno ha crecido tanto como su hipocresía, ligándose más a la prostitución ocasional de adolescentes que al del mero encuentro romántico remunerado -que también entra en la definición-.


Funcionamiento. El contacto con estas muchachas empezó a través de los “Clubs Telefónicos”, locales donde existía intercambio de números de teléfono por un precio, contactando con una joven para las relaciones. Hoy en día se suelen usar chats. Se realizan fotos provocativas o desnudas con sus móviles para subirlas a la red, captan al cliente y éste se pone en contacto con ellas. El procedimiento posterior es evidente: se citan y puede quedar en un encuentro romántico de pago (con paseo y cena), o acaba en un picadero. Los chats de citas, que no tienen por qué relacionarse con la prostitución, se han convertido en un “paraíso” para adultos que buscan a adolescentes, viendo recompensados sus lujuriosos pensamientos eróticos con un pago monetario o regalo.



Consumidor. En la aparición pública del fenómeno, numerosos estudios e investigaciones dieron con el patrón del demandante de estas actividades: hombres de mediana edad a más, muchos padres de familia o solteros con una actividad laboral excesiva, pringados de la sociedad muy lejos de acercarse al macho alfa por antonomasia, que en su podio sexual tienen de fetiche la figura de la colegiala. Este tipo de fetichismo es innegable en el país del sol naciente con ejemplos mil en el manga y el anime. Y yo pensando que era porque llevar uniforme en los institutos y colegios de Japón era obligatorio.
Sorprende no que existan jóvenes ejerciendo una manera de prostitución, sino que estamos ante un país desarrollado con conciencias formadas, aceptando y apoyando un gran número de personas estos hechos, con defensas que no han llegado a mis ojos, donde el materialismo impera.



La prostitución en Japón. Curioso lo paradójico que es el hombre, la sociedad y, aún más, la Ley. Al parecer, la ley nipona penaliza a la prostituta de calle o al local que se dirige inequívocamente a mantener relaciones sexuales a cambio de una remuneración económica. Pero nada se dice de las chicas de compañía que pueda haber en un local. Lo que pase con ellas dentro del local, y en la habitación, sólo concierne al cliente y a la trabajadora. Locales de compañía, de relajación, algún karaoke o bar donde tengan acompañantes; puede ser un prostíbulo encubierto sin mayor problema con la ley. Para que se vea que prohibir algo no es necesariamente la mejor opción y que los trabajos más viejos del mundo son difíciles de erradicar para aquellos que lo intentan.
En cuestión de mantener relaciones sexuales con menores se sigue la misma doctrina que en el Código Penal Español (será por la herencia del derecho alemán tras la II Guerra Mundial), donde penalmente se entiende menor de edad a las menores de 14 años. Algo que tiene sus connotaciones positivas y evidentes en las cuales no entraré pero que puede dejar desamparadas a estas adolescentes.
Así, las enjo kousai funcionan como chicas de compañía donde hay una función de cortejo. “Novias postizas” o “amantes” de alquiler. Eso no sería delito si no se demuestra que el acto sexual fue pagado con dinero (y no regalos), y es así para mayores de 14 años. Ahora bien, no son vías judiciales penales las que hay que adoptar para solucionar estos hechos pues no arreglan nada, sólo sancionan.


Anuncio publicitario sobre la prostitución en Japón.


Vergüenza. El enjo kousai es uno de los fenómenos más vergonzosos de la sociedad nipona, más allá de los hikikomori (KZ nº18), llevando a una histeria colectiva que dio lugar a las actuales leyes de protección del menor. No podían creer cómo sus vástagos féminas podían venderse así para obtener meros caprichos, “…ignorando el hecho que han sido los pilares de su comunidad los que han pagado por esa mercancía.”(Orient Xpres blog). Tal fue la histeria, que las “Gals” (chicas que, entre otras cosas, suelen ir con uniformes de colegiala calientabraguetas) fueron muy criticadas por confabularlas con el enjo kousai.
En una sociedad masculina asocial, que no es capaz de un mero roce con una chica, sacar al macho del cortejo, el enjo kousai se ha convertido en la solución a sus problemas. Para los jóvenes, tal servicio con chicas de su edad sirve para ese primer paso en el sexo, gran tabú hipócrita aún hoy en día en Japón.

Cine, manga y anime. El enjo kousai ha sido utilizado más de una vez para películas, series o mangas, pero con reticencia. Destacaré Love & Pop de Hideaki Anno (Evangelion), una película intimista donde nos sumerge de lleno en este fenómeno con buena crítica del público; y Deep Love: ~Ayu no Monogatari~, un shôjo negro y oscuro sobre una chica que se mete en estos terrenos, también con buena crítica.

¿Conclusiones? No voy arremeter con la libertad o no que puedan creerse tener estas chicas que se encuentran bajo el término de enjo kousai, todo ello muy relativo y con fácil discusión. La verdadera problemática se encuentra cuando los proxenetas están metidos en el meollo, estando bajo su control esos "clubs telefónicos" y "chats".

Extraños los sucesos que acaecen en un país donde la prostitución es delito, donde las leyes son duras y no menos sus jueces que parecen tener sentencias desproporcionadas por ridiculeces, y al final no pueden evitar estos sucesos.

Nos encontramos en una problemática SOCIAL, y que la concienciación social debería reparar y no la Ley. La concienciación de la muchacha materialista y consumista que se mete en ese mundo. Del adulto capaz de contratar a estas jóvenes como bestias deseosas de satisfacer su lujuria fetichista. Del que no hace nada y sabe. Lo peor, lector, es que tú y yo sabemos que se le nombre como se le nombre esto mismo está pasando en tu país, en tu ciudad o pueblo, puede que en tu barrio o a una conocida/o. Por desgracia ya no es mi cometido el tratarlo aquí.




Fuentes:
Enjo Kousai: Wikipedia, Hojas Sueltas, Orient Xpress.
Prostitución en Japón: Chale, Japón y España.

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