Por el Poder de las Colegialas que salvan el Mundo por Amor y muchas cosas Bonitas. 

    ¡Oh! Me fue imposible no pensar en este escrito cuando nuestra jefa Yso aprovecharía el artículo del pitufocolega Scabbers para realizar el presente especial: Sailor Moon. Yo aún recuerdo como las conocí. Debía de tener seis… siete años a lo sumo. No recuerdo el por qué (que no estuviera sólo en casa, que me invitaran o que yo en mi tierna infancia me creía un semental) pero acabé en casa de una amiguilla del colegio (amores infantiles, que recuerdos tan bonitos y patéticos…) y me puso delante de una tele para poner un vídeo grabado. Ahí es cuando conocí tal serie de anime y por vez primera me metería de lleno en el mundo de las Mahô Shôjo, Magical Girl o Chicas Mágicas para los torpes en los idiomas. Y durante un mes no me perdí ninguna de esas citas.

Huy... creo que hablan de mi...
  Así pues, me adelanto a cierto escrito sobre los Géneros y las Categorías relevantes en el mundo del manga y el anime para centrarme en este género (siendo sólo mi opinión, y no un artículo stricto sensu sobre ésta, que puede dar a pie a otro escrito sobre su historia, aparición y evolución) con ciertos patrones básicos del cual destacaré 10 puntos:
1.    Las féminas protagonistas siempre se encontrarán estudiando en un colegio o instituto como mucho. Siempre. No se puede simpatizar con una NINI, una hikikimori, ni una empleada antes de tiempo, ni con una nipona que no puede entrar en los estudios.
2.    La protagonista principal suele ser desgraciada, o torpe, o sufre mal de amores, o es mal estudiante, o lo tiene TODO.
3.    Cada vez que haya una transformación o se utilice una magia, además de realizar una ristra de palabras y frases pegadizas a modo de conjuro, así como una musiquilla pegadiza que se repetirá hasta la saciedad, deberán tener posturas sexis y chulas a lo “Power Ranger”.
4.    En el momento de la transformación mientras se despelotan –sin importar la edad-, luces de colores tapan sus partes íntimas. Hacen lo que los gusiluz sólo conseguían con sus cabezones.
5.    Nadie excepto los que usen tal magia o sepan sobre ella, pueden saber la identidad de nuestras protagonistas (luego se quejan de superman… por eso de la identidad, digo).
6.    Sus amigas se volverán las mejores amigas del mundo mundial si comparten el secreto de tener poderes… y si ellas también tienen tales poderes: mejor que mejor (hay excepciones, por supuesto).
7.    De entre esas amigas habrá una empollona nivel 99.
8.    Sólo se traiciona esa amistad cuando hay un chico de por medio, porque en el amor y la guerra todo vale, y esto bebe del Shôjo, leñes.
9.    Siempre habrá una mascota. Gatos, perros, blandiblú, mascotas indescifrables a lo Tamagotchi o muñecos de peluche… que parecen que hacen una mierda en la historia, pero luego suelen ser la clave de todo. 
10.    Además del chico sexi del cual está enamorada nuestra protagonista, que suele ser alguien corriente de las clases, o un vecino, o amigo del hermano… aparecerá otro igual de sexi que comparte su secreto y lucha junto a ella –o a veces compite con ella-. Así es como aparece el triángulo amoroso.

   Pero esos diez puntos, dejándome otros tantos en el tintero, son sólo el pilar básico, el topicazo fácil de ver en cuanto te veas un par de series de este género. Pero lo que ha provocado que éste coseche éxito es que, aunque sigue los patrones básicos de un buen shôjo, está aderezado con historias llenas de aventuras, amor, amistad y acción que se acerca a otras categorías y las hace mucho más digeribles que otros shôjos dignos de cualquier culebrón. Pudiéndose acercar a otras categorías y mezclando con precisión otros géneros.

    Tal acercamiento a otras categorías puede mostrarse con los “malos” de la historia, que pueden ser los tópicos patéticos que dan pena cada vez que son derrotados a lo Team Rocket, hasta villanos mejor definidos que provoca que durante un periodo de la obra (o durante toda ella) sea bastante oscura, inquietante y atractiva para aquellos que nunca se acercarían a este género.

   Expliquemos mejor todo esto con unos mínimos de ejemplos.

   Tengamos como base Sailor Moon. Es el Mahô Shojô por antonomasia, aunque no fue el primero parido. Prácticamente sigue a la perfección no sólo los puntos tópicos tratados algo más atrás, sino muchos otros que son pilares fundamentales en los actuales Mahô Shôjo. Es la que escribió las principales reglas actuales y futuras para este tipo de historias. Sailor Moon tenía un punto positivo: aunque su base era el Shôjo, a veces, gracias a sus aventuras y escenas de acción e historia bien podría recordar a un Shônen que atraería a todo chico amante de Dragon Ball (con sus grandes diferencias, claro), y algunas de sus tramas podrían a ver sido la envidia de todo buen Josei. No puedo profundizar mucho más porque mis recuerdos sobre esta Grande están muy difusos, pero sigamos con ejemplos.



   Magical Doremi (1999-2003) es un ejemplo de Mahô Shôjo que quiero sacar a colación por su particularidad. Y es que esta serie anime es tan simple y larga que se convirtió, personalmente, en una extraña rareza. Y es que más que un Shôjo, comenzó como un Kodomo que evolucionó a un híbrido que tocó varias categorías a lo largo de su emisión. Kodomo porque su historia a priori era muy simple y trataba más el día a día de su “desgraciada” –según sus palabras- protagonista que trabajaba duro para ser una bruja, que de sus romances y amoríos, sin apenas acción y aventura limitada, con diálogos muy infantiles pero lleno de nostalgia y cierto punto de crítica que fue lo que siempre me atrajo. Un Mahô Shôjo de los clásicos antes de que Sailor Moon diera a luz. Y sería con el paso de cada capítulo como ese extraño Kodomo iría evolucionando a un Shôjo que mostraba rencillas de amistad y de amores, así como aventuras por doquier –algunas muy simples, otras más elaboradas-, a veces a un Josei por el tono oscuro que adquirían algunos de sus capítulos –los menos-, que aunque volvían a traer a colación ideas tan vitalistas e idealistas de todo buen Shôjo de aventuras (como puede traerlas un Shônen), dejaban un profundo mensaje a sacar por mentes maduras o más despiertas.




   Así pues, me atrevo a decir que Magical Doremi fue otra gran muestra de todo lo que realmente podía dar de si un género como el Mahô Shôjo, sin perder de vista ese aire infantil reconocible y que era lo que me espantaba.

   Si Sailor Moon y Magical Doremi (usados como ejemplos) tocaban de vez en cuando ese palo llamado Josei (el Seinen femenino) ¿por qué no iba a aparecer un Mahô Shôjo para adultos? Pues tuvimos que esperar bastante hasta que Puella Magi Madoka Magika –revieweada por mi compañero Fuyuhoisi y pronto en tierras Ibéricas por Selecta Vision- apareciera en 2011. La confirmación de que las Mahô Shôjo tienen mucho más que contar y que pueden ser moldeables a más de una categoría si se sabe cómo, e incluso usando un estilo de dibujo tan simple que bien podría recordar al Shôjo más infantil.




   El Mahô Shôjo no ha muerto, aunque hay que admitir que ha vivido un periodo de sequía, tal vez debido a que al final pocas son las que se diferencia de su predecesora Sailor Moon. Un Mahô Shôjo simple pero lleno de elegancia y bien tratado podría ser bien Card Captor Sakura de las CLAMP. Cuya novedad era que nuestra heroína Sakura no se transformaba para tener vestidos mágicos, en cada aventura tendría uno nuevo bordado por su mejor amiga y conocedora de su secreto, usando las posturas y conjuros cada vez que sacaba “la varita” y usaba una Carta de Clow. Serie simple pero tan bien llevada y cuidada que no tardó mucho en convertirse en otro Mahô Shôjo de referencia.





  Muchos dicen que Mahô Shôjo es realmente todo manga o anime donde aparezca una “chica que utiliza magia” o una bruja, y no les faltaría razón, siendo Nicky la Aprendiz de Bruja de Miyazaki un Mahô Shôjo puro y clásico… pero personalmente no me gusta simplificar tanto las cosas y la realidad es que las Mahô Shôjo actuales siguen más la tendencia dicha más arriba y eran las que provocarían extenderme en este artículo.


  La fuerza de este género es tal que es imposible no ver en otras obras referencias a estas. Desde la segunda temporada de Darker Than Black, cuya nueva protagonista sacaba un enorme arma de su cuerpo con una escena que hacía ávida referencia al Mahô Shôjo, hasta el juego para PS2 Final Fantasy X-2 donde el trío protagonista se cambian de ropa de la misma forma que lo haría la mejor chica mágica protagonista. Por no hablar de animaciones americanas que se influenciaban directamente… ¿O la aparición del Capitán Planeta no bebía de éste género?

  Las chicas mágicas ya tienen un género bien asentado y consolidado, demostrando todo lo que tienen por enseñar y espero que enseñen mucho y cada vez sea mejor. Así que hasta la próxima kzetanianos, que yo voy a coger una escoba y a saltar por un balcón a ritmo de chascarrillos y conjuros pegadizos.