Lo mejor de esta semana

Original publicado en KZ#33
¡Léelo en Calámeo!
Por Calistina

Nozomu Tamaki nació el 7 de octubre de 1966 en Setagaya (Tokyo, Japón). Bajo el sobrenombre de Kinki Mao, llegando a recibir una mención honorífica en los Shogakukan Manga Awards en 1986; en 1998 empieza a publicar manga hentai bajo otro pseudónimo.

Desde 2005 publica Bailando con Vampiros (Dance In The Vampire Bund) en la Gekkan Comic; en 2006 se van recopilando los tomos, llevando 14 hasta la fecha.

KZ- Toda una vida trabajando y de repente el éxito con “Bailando entre vampiros”.¿Presagiaste este éxito?

NT- No, no lo presagiaba ni lo esperaba; de hecho aún me pregunto qué es lo que les gusta (risas) y además fuera del entorno japonés.
Por otro lado me gusta mucho el cine occidental, americano, y al haberlo planteado con la misma estructura narrativa, tal vez ha hecho que a la gente le interese. Se ha hablado de la semejanza con True Blood, quizás por la forma de contar la historia.

KZ- A parte de Drácula de Bram Stocker ¿qué otras obras te han influido a la hora de crear “Bailando con Vampiros”?

NT- ¿Drácula? ¿Cómo lo habéis adivinado? (risas). Buffy Cazavampiros. Por la parte de acción, me gustó mucho Blade, con un Wesley Snipes genial, no como el típico vampiro, con un relato distinto detrás y acción, mucha acción; claro, es que hay mucho material sobre vampiros. Y True Blood por la historia en sí misma.

KZ- También es crítico de terror ¿A qué se debe esta fascinación por esta temática?

NT- A principios de mi carrera trabajaba para una revista y al presentar otros mangas, me tiraban el proyecto para atrás; llegué a creer que no servía como dibujante y para ver qué es lo que fallaba, empecé a analizar las obras de terror y ponía mis críticas en la web. Gustaron a la gente de la editorial y me encargaron las columnas que analizaban las películas de terror que se estrenaban.

Esto surgió de mí para intentar mejorar aspectos de mi narrativa y se convirtió en un trabajo remunerado (risas)



KZ- El primer nombre con el que publicaste fue Kinki Mao ¿de dónde viene este apodo?

NT- (risas) Es un nombre que me pusieron en el colegio, decían que tenía cara de chino, como Mao Tse Tung (risas) y de ahí “Pequeño Mao”, “Kinki Mao”
KZ-¿Qué artistas u obras han influido en tu trayectoria?

NT- Obviamente como japonés que soy, voy a decir Akira Kurosawa. Es lógico y típico.

En el manga me planteo mucho lo que es el entretenimiento; Steven Spielberg sería una buena referencia. Si tú quieres conseguir un manga que llegue a un público masivo, tienes que dejarte influir por alguien que haya conseguido esas cotas de seguidores.

De todas formas, no considero que con el entretenimiento haya bastante. Me gusta la crítica social.

En Bailando con Vampiros planteo un mundo poblado por vampiros, con la crítica que suscita en nuestro mundo, las intrigas, el poder, pobres y ricos,…

KZ- En Angel Para Bellum ha trabajado con Kent Minami como guionista ¿es difícil trabajar con alguien más? ¿Qué es más complicado, el guión o el dibujo?

NT- El problema es que en Japón también ha llegado la crisis y no se vende mucho manga, cuesta encontrar historias con “gancho”, que lleguen al público. ¿Qué es difícil trabajar en pareja? En realidad Kent Minami son dos, un matrimonio y nos conocemos hace más de veinte años; esta pareja le propuso a la editorial una historia sobre ángeles y demonios, pero la lucha entre el bien y el mal quedaba muy sosa. Entonces se planteó como una lucha entre bandas, una idea tipo cine “Tarantiniano”, otra vez la influencia del cine americano. Sería algo diferente.

Realmente no es que por un lado unos trabajaran en el guión y otro en el dibujo, hemos estado los tres reuniéndonos, por lo tanto es una obra a seis manos (risas). El guión es lo más complicado.

KZ- Desde Femme Kabuki, el ecchi es algo que está muy presente en sus obras ¿A qué es debido?

NT- Yo tenía que trabajar en la revista Comercial Shônen, la publicación se canceló antes de que el proyecto estuviera en marcha y coincidió que en aquella época se pusieron de moda los mangas eróticos, de distribución en tiendas de conveniencia, que se podían comprar fácilmente.

Un amigo editor, ya que me había quedado sin trabajo, me propuso probar suerte con el ecchi. Se vendió muy bien, tan bien que me dije: “ostras, tal vez esto es lo mío” (risas). Tenía que vivir de algo y no me pareció mal.

KZ- ¿Cuál es su personaje preferido y por qué?

NT- Sin duda la princesa Mina. Cuando las personas son tridimensionales, tienen diferentes caras, distintos perfiles y en el manga cuesta mucho expresarlo. Cuando construyes un personaje, lo haces con sus atributos y son dos dimensiones en blanco y negro y cuesta enfocar que sea de una manera al principio y vaya cambiando.
Con Mina partimos de que es un personaje que engaña: es una cosa pero tiene una apariencia totalmente distinta; el hecho de tener este conflicto, es decir, esta diferencia entre carácter y físico, me resuelve el tener que crear un personaje desde el principio e irle cambiando la expresión a lo largo de la historia.
Por eso me gusta.

KZ- ¿Algún nuevo proyecto en mente?

NT- Obviamente Dance In The Vampire Bund II, que no ha terminado aún. En Japón se ha acabado en el volumen 14, pero han quedado líneas abiertas y las quiero cerrar.

KZ- ¿Hay mucha diferencia entre publicar y/o publicitar en Japón y en otros países, como EEUU o España?

NT- Nadie en Japón hace manga pensando en el qué pensarán en el extranjero; nadie o casi nadie se preocupa de eso. Son historias muy pensadas para el público nipón y yo me pregunto qué es lo que los occidentales ven, qué es lo que les atrae.

KZ- Para terminar ¿Qué les diría a los que quieren dedicarse al mundo del manga?

NT- Que piensen muy bien qué es lo que quieren transmitir con el manga. No es difícil pero es básico.

Por ejemplo, podemos partir de la premisa de una historia de romanos, en la que narremos como un personaje quiere a otro. Con el planteamiento que le demos, dejaremos ver una parte de nosotros o más bien, el público creerá ver algo de nosotros. Este autor cree que el amor es esto.

Cada autor tiene que tener claro cómo lo va a contar, cómo lo van a interpretar y si ambas opiniones son iguales.

Mi mayor satisfacción es saber que lo que yo encuentro divertido, los lectores también. Cuando escribo pienso en lo que me gustaría leer.

¡Un abrazo y gracias!

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