Lo mejor de esta semana

La Sangre Corrompida del Vampiro.

Por Lax

   Lo que estáis a punto de leer no es una review al uso, ni siquiera la hago con consideraciones de review aunque al final inevitablemente comience a analizar algunas de las obras que componen a esta saga. Lo que quería era desvariar un poco teniendo como referente a una de las sagas que más me atrapa y a la vez menos consistencia tiene con el paso del tiempo en el panorama del manga y el anime a manos de Production IG. Y para hacerlo más especial si puedo he pedido una pequeña colaboración con algunos miembros del equipo: el pitufesco Scabbers y la jefa vampírica Calistina.



La Idea.
    A veces, los miembros Production IG se le da por volverse creativos, sobre todo con las más nuevos del estudio, y aquella vez crearon dos grupos creativos y cada cual debería realizar un proyecto, una idea, algo que llamara la atención sin tener que ser nada nuevo. A uno de esos grupos, no recuerdo muy bien si supervisado por Osihi –y por ello se le denominó Team Osihi-, se les ocurrió algo. Una idea muy simplona pero que a ellos les moló un “güeval”: una adolescente japonesa vestida con uniforme de colegiala, iría matando a base de katana a vampiros. Sí, algo así como una Blade con tetas… o una Onikirimaru con tetas y vampiros en vez de ogros. Pero había un pequeño inciso. La idea no era tratar al vampiro por antonomasia en los tiempos de hoy en día, esos de condes o tíos buenorros con un pasado, no, la idea era muy clara: vampiros humanoides antropomorfos. Traduzcamos: bichejos feos de la hostia y molones que devoran a los seres humanos.

BLOOD, EL ÚLTIMO VAMPIRO.
LA FIGURA DEL VAMPIRO.
   Con la idea en mente y Production IG dando luz verde a un corto de 40 minutos sobre la idea del Team Osihi, Kenji Kamiyama se puso con el guión. Y es tal vez que Kamiyama se ocupara del libreto de Blood, The Last Vampire, lo que tal vez provocase que el resto de obras palidezcan en mucho a ésta, y todo debido a volver a un concepto de vampiro que no es nuevo, sino antiguo, mucho más antiguo; y que de alguna manera parece haberse olvidado. 
   Si hoy en día hablamos de vampiros con un grupo de personas de la calle, e incluso a tu alrededor, la mayoría te dará una idea de vampiro que bebe de la obra Drácula. Sí, es lo que vamos a llamar el Vampiro Stoker. Muchos me lo negaréis, que hoy en día lo que se tiene es la idea ridícula del vampiro enarinado Crepusculiano, pero seamos sinceros, ése vampiro como otros ya estén bien creados o sean vergüenza ajena con patas beben de la obra de Stoker. Hablamos de seres que tuvieron vida humana y que ya sea por un pacto por el diablo o porque le ha mordido un vampiro anteriormente, vagan por el mundo, con cierta elegancia, mostrándonos los placeres de la inmortalidad al precio de morder a más vivos. Bueno, vale, reflexionando… tal vez el “Crepusculiano” sea algo de dar a comer a parte.

    El Vampiro Stoker, no es lo que tratarían en Blood, a priori. Algunos se quejarían, hablando de vampiros monstruosos de serie B, a lo Abierto Hasta el Amanecer; pero que equivocados están. Significa que nunca han buceado un mínimo para darse cuenta que la leyenda y el mito del Vampiro va más allá de Stoker, va más allá de Vlad el Empalador, va más allá de hombres malditos. El Vampiro es el muerto viviente por antonomasia, el auténtico Zombi de la antigüedad olvidado en la actualidad, demonios que poseían cadáveres para poder acercarse a los seres humanos de los cuales se alimentan (ya sea de sangre, de su alma, o de su aura), que usaban el pasado de sus marionetas para el tormento de sus familiares o de futuras víctimas.


    Kamiyama intentó recuperar esta idea, la de que los vampiros son demonios, demonios que se alimentan de seres humanos e intentan encubrir sus muertes pareciendo suicidios o accidentes. Demonios monstruosos que se ocultan en cuerpos humanos (algo que no quedó muy claro en la película pero que alguna escena eliminada demostró que esa era la idea), como en algunas leyendas de ogros japoneses. Saya es el demonio por antonomasia, una demonio primogénita con forma humana de por sí, de la cual no sabemos nada, de la cual sólo sabemos que mata a los suyos junto a la Organización. Tal vez una “Onikirimaru” de la cual no sabemos sus fines. Y lo que demuestra que se aleja de las bases que Stoker implantó –sin querer, pero con mucha razón debido al éxito de su obra- aquí no tiene fuerza: los vampiros no rehúyen del ajo, ni se les mata con una simple estaca de madera en su corazón, ni la cruz cristiana les espanta… sólo mueren si pierden una gran cantidad de sangre en poco tiempo para no regenerarse. De ahí que rebanarlos a “katanazos” sea una buena opción. Una idea de muerte “total” que bebe también de leyendas y rumores muy antiguos de la vieja tierra occidental.

   Ya centrándonos en el primer film, lo que también produce que sea grande por sí sola es una ambientación exquisita en una base militar estadounidense en Japón poco antes de la Guerra de Vietnam; y todo gracias a una dirección más que correcta de Hiroyuki Kitakubo y el diseño de personajes que nunca le superará por parte de Katsuya Terada.

   Estamos ante una historia oscura, corta, y donde nuestra protagonista Saya es una hija de puta de cuidado –permítaseme la expresión- de la cual al final es un misterio sin resolver; lo que provoca que nos quedemos con ganas de más.


Scabbers.
            Cada entrega tiene sus puntos, personalmente destaco el trabajo del Ova de principios de siglo "Blood, the last vampire", aquí conocemos por primera vez a la cazavampiros Saya, quien se infiltra en una base americana para ir eliminando a los monstruos sedientos de sangre humana. El estilo gráfico impresiona, la protagonista es la más agresiva en cuanto a trazos en todas las versiones existentes, ya que no sonríe nunca, labios gruesos, no cuida su apariencia, parece estar constantemente molesta y centrada en aniquilar. La más fría de toda la saga Blood, de lejos.


Hay quienes opinan que este es el punto fuerte de esta obra, que Saya sea un misterio, porque su personaje es tan aséptico, tan soso, que realmente es difícil crear algo tras de ella que enganche al espectador. Y que ese es el fallo de sus futuras obras. Puede que tengan razón, en parte, ya que creo que un buen guionista podría sacar algo interesante incluso de una piedra. No, la auténtica razón es que la primera película era una obra más personal, íntima, cuidada con mimo, sin muchos intereses, y luego estuvo los intereses comerciales, dejando a un lado tal vez las auténticas expectativas de sus creadores, el Team Osihi o la propia Production IG.

   Sí, tras una obra completa en calidad argumental y técnica, y debido a un recibimiento tanto en oriente como en occidente Production IG decidió que Blood fuera su fetiche comercial. Es lo que personalmente ha provocado que todo se desmorone con el paso del tiempo cada vez más, pero que a pesar de todo les sigue produciendo beneficios. 


   Lo que demuestra su carácter comercial es como tras este film les siguió varias obras literarias, una a manos de Mamoru Osihi, que desconozco totalmente. Un videojuego para la PlayStation One que se sitúa en la actualidad, y un manga que también se sitúa en la actualidad y que quiere ser el final de lo que se ha visto hasta ahora; sólo con respecto a la película, aún tal vez no saboreando el afán comercial que más adelante se vería. Un manga dibujado por Benkyo Tamaoki, un experto en doujinshi hentai de dibujo mediocre dónde sólo destacaba el diseño de los vampiros y su historia era carente de sentido aún a pesar de servir como idea para la serie animada Blood +. Un manga que nunca recomiendo salvo que te entre curiosidad, mucha curiosidad, del final del primer Blood. 




PLUS.
       
No querían ponerle punto y final. Lo cierto es que buscaban hacer la historia mucho más comercial y así nació Blood +. Igual que hicieron en su saga fetiche Gosht in the Shell, decidieron sacar sólo los personajes que creyeron necesarios para crear desde cero la historia con vínculos a The Last Vimpire. Sí, Blood + y Blood, The Last Vimpire; no están conectadas temporalmente pese a lo que digan muchos, la propia serie se encargó de desmentir tal cosa diciendo que Saya dormía como tal bella durmiente en los sucesos que acaecerían en la obra primigenia. Es más, no sólo eso, sino que a su vez decidieron mostrarnos a una Saya más dulce, más calmada, menos amargada, más “niña”, y en la cual se encontraba la solución de acabar con los vampiros que merodeaban por el mundo, los cuales era creaciones genéticas; siendo la sangre de la protagonista lo único capaz de destruirlos. Y además, debemos recordar que si dicha conexión existiera también debería hacerlo con el videojuego de PSOne, las novelas y el manga… cosa que al menos, por lo del manga, no ocurre ni con el videojuego por lo poco que conozco.


  Dirigida por Junichi Fujisaku, Blood + se convertía en un seinen que se acercaba mucho al shônen y estaba bastante lleno de clichés, así como de novedades para los que conocieran en algo de profundidad la primera “saga” parida. Blood + nació con fines comerciales, aprovechando la participación de Production IG en la parte animada de Kill Bill de Tarantino (utilizando el mismo estilo de dibujo y animación para uno de sus diversos openings),  así como del productor musical Hans Zimer (Gladiator, El Caballero Oscuro) que dejó al cargo a uno de sus compositores Mark Mancina; y sería por lo cual algunas de las notas musicales sonaban a clásicos de películas –música que aunque no era mala se hacía cansina con el paso del tiempo-.


   Una serie que se demoró en demasía provocando que ideas a priori interesantes en la saga de Blood se fueran diluyendo provocando el hastío de un servidor, en un intento de ser uno de esos Grandes Shônen de tropecientos episodios que aún siendo más simples no cansan tanto como sí ocurrió en Blood +. Y es que tanto triangulo amoroso sin resolver, y tanta pamplinada para producir interés que no llegaba a nada, daba como resultado un final de serie de risa, mientras que Saya, la protagonista por antonomasia, perdía toda su fuerza, todo su carácter, toda la esencia que tenía y cautivó a muchos en su primera aparición a manos de Terada.


 

    Pero debemos admitirlo. En el conjunto no es al final una mala serie, se entiende su gran éxito comercial. Sólo es una gran decepción para los que apoyamos incondicionalmente al primer film. Siendo para mi lo más interesante como se vuelve de nuevo al vampiro que se dejó de lado al comienzo, a lo que hemos denominado Vampiro Stoker. 

    Mi colega Scabbers piensa más o menos como yo:


Scabbers.
              En Blood +, la televisión mostró a una Saya Otonashi con amnesia, sin pasado y viviendo sin sobresaltos...pero la amenaza de los vampiros se acrecientan y alguien que se autoproclama su caballero hace que lentamente sus recuerdos florezcan. Con una espada y su sangre somos testigos de varios arcos dentro del título. ¿Fallas? Relleno o capítulos sin relevancia, aunque el conjunto es muy aceptable y, personalmente, si le quitamos algunos capítulos la historia va in crescendo, sumando puntos con los personajes secundarios, sean aliados o enemigos.







Nuevamente hubo novelas, videojuegos y mangas con respecto a Blood +. Con el mismo nombre, se sacaron 5 tomos a manos de Asuka Katsura narrando básicamente lo que se ve en el anime pero muy resumido y bastante más digerible que la serie en sí. Luego saldría Blood +: Adagio; que se centraría en la  Rusia del Zar Nicolás II (1916) a manos de Kumiko Suekane. Y por último Blood +: Yakou Joushi; un manga Yaoi suave (nada que ver con las obras de las Monstruas Himitsu) a manos de Hirotaka Kisaragi que se sitúa en china y se centra en el personaje creado para ésta parte de la saga Blood + conocido como Hagi. 

  Mangas muchos más interesantes para un servidor que toda la lánguida serie.


LIVE ACTION. 

 
                          Después de que Hollywood al final rechazara comprar los derechos de Blood, The Last Vampire; para hacer una película en celuloide, sería en 2009 gracias a una coproducción Hong Kong, Francia y China la que daría lugar a tal suerte (o maldición) con el director Chris Nahon, que ya manejó con eficiencia a Jet Li en El Beso del Dragón. Pero a lo que asistiríamos aquí después de una primera parte que rememora con cierta fidelidad, añadiendo sólo a un nuevo personaje; el film animado primogénito con guión de Kamiyama; el resto, así como algún otro cambio más evidente introducido en la primera parte, lo creado ya por los guionistas de esta película, es todo una batiburrillo de sin sentido ni gracia. Nuevamente estamos ante la idea de demonios, pero controlado por un demonio ancestral a la cual Saya ha de matar. De nuevo, por suerte a base de estocada de katana. Pero nos encontramos con un film que hace aguas por muchos lados, primero por fondos creados por ordenador de forma tan basta que da risa, segundo por unos “Chupópteros” (vampiros) que dan risa y ni en el film más cachondo de Carpenter tendrían cabida, por no hablar de una Saya que comienza como tía dura y luego resulta que no sabe ni lo que es, o una organización muy desorganizada que en tres minutos parecen tener gran relevancia y luego, en segundos, desaparecen para siempre de la película sin un por qué. 





     En definitiva, como acabaría mi compañero Tote sus artículos de videojuegos, una película sin pies ni cabeza que hace que Chris Nahon tenga un film mediocre en su haber. Aunque claro, peores cosas hay en el mundo, haciendo que esta película no sea para tanto. Vamos, si os atrevéis a verla, hacedlo. Yo no me hago responsable.


C. 

 
   En 2011 Production IG parecía dar una nueva alegría o una nueva decepción. La Saga Blood tendría una nueva serie a su haber, una nueva divergencia más en toda su lore, esta vez con el diseño de las famosas CLAMP. A priori los más radicales se echaron las manos a la cabeza, los fans de las CLAMP que a su vez se volvieron fans de Blood + se echaron a dar gritos de alegrías… y los escépticos como un servidor sólo nos pusimos a pensar de que molaría ver que tipo de diseño harían las CLAMP y si la historia sería potable como Blood + o iría a peor. No sé, ya no había esperanzas de llegar a lo que llegó El Último Vampiro (el animado, no el Life Action, claro).


   
Y el diseño de las Clamp no estaba mal, no, es más, era atractivo, era darle un bonito lavado de cara que se agradecía. Pero su historia… su historia era otro cantar. Con guión a manos de Jun´ichi Fuyisaku, que ya participó en el guión de Blood + y dirigió algún capítulo; y contando con Nanase Ohkawa, miembro Clamp y principal encargada de las adaptaciones al anime de sus obras (como Sakura Cazadora de Cartas); nos traen de nuevo a una Saya que no recuerda nada de su pasado, aprovechando tal hecho para que cada capítulo se convierta en una historia prototipo de todo shôjo parido por las Clamp. Mucho buen rollito, mucho romanticismo pululando por el aire, mucho amor familiar… cortando tal hecho que al final de cada episodio Saya debía enfrentarse a un vampiro con una animación en las escenas de acción más que correcta.


Vampiro-demonio eliminado...


Víctima "descuajeringá"...


Y Saya tan felíz en su mundo de dulces y amoríos.

Cierto es que al principio se convertía en buena baza tal forma de crear los episodios, pero cuando te das cuenta de que es así en la totalidad de la serie y que su final no es un final, sino un punto y a parte, convirtiéndose la serie en una introducción de una película… te preguntas si Production IG quería tomarte el pelo a base de bien o a veces se cree que uno es –perdón por la palabra-: GILIPOLLAS.

  Sólo había algo que merecía salvarse en la quema. Los vampiros, ya que nuevamente se vuelve a las raíces de las leyendas antiguas, a los vampiros monstruosos de historias y mitos antes de la obra de Stoker. Vampiros de todo el mundo que tienen su nombre o denominación en la cual no se centra el anime pero que personalmente agradezco a pesar de cierta libertad en el diseño. 


  Todo lo demás: un TEDIO.


Calistina.
                La saga Blood C licenciada por Selecta Vision parece una versión edulcorada de The Last Vampire.
   La batuta del director Tsutomu Mizushima (aclamado por xxxHolic) no salva una más que predecible historia, donde el diseño de las CLAMP no hace más que demostrar las carencias.
Muy oscura y aburrida, tan solo los combates al final de los capítulos recuerdan vagamente a la carnicera que era en Blood +, pero las delicadas líneas del dibujo, junto con una poco atrayente historia, salpicada con una música que no se si tildarla como lúgubre o cansina.
   Tal vez puse el listón muy alto debido a que Blood+ me encantó, así como la película The last Vampire, pero me quedé más que decepcionada con esta entrega.


Scabbers.
              Blood C...decir que sólo se salva el dibujo ¿es ser demasiado duro?. Los diseños gráficos provenientes del grupo CLAMP revitalizan a la gastada justiciera, una chica más dulce que hasta parece irreconocible, tonteando en el día a excepción cuando desenfunda la espada... pero el guión peca de repetición y es un compilado de combates insulsos si ya conocemos otras obras de la saga de nuestra cazadora.
   Aun no he visto la película animada del 2012, que es una continuación del último episodio, uno de los pocos donde los misterios se van disipando, pero el final abierto era lo más atractivo de esta versión de 12 episodios ya que el trailer de lo que seguía parecía volver a su cauce, palpando una Saya más vengativa que nunca.


Personalmente tuve la oportunidad de ver la película de Blood C hace pocos meses. Y aunque es cierto, como nombra mi compañero Scabbers, que Saya vuelve a su cauce vengativo, más hijaputiense ella; se encuentra a la altura del betún si la comparamos con la primera Saya, con el anime de The Last Vampire. Y la película, que en sus primeros minutos vuelve a rememorar la escena del metro de la película primigenia, se vuelve en un tedio sin sentido mayor que ahora más que asemejarse a las obras de las Clamp, se asemeja a Eden of the East –otra grande de Kamiyama y Production IG-. Siendo así, Blod-C, The Last Dark; un auténtico vacío en la saga Blood junto a ese Life Action. Una tirada más que sólo tenía un único fin: el fin comercial. 

Saya Blood C, The last Dark... el estilo Clamp vuelve a los orígenes de The Last Vampire... Pero su historia no da para nada.

  Y así acabo este extraño viaje por la saga BLOOD. Una saga que pese a que poco a poco parece hundirse en un lodazal sin retorno, sigo viéndole algo atractivo, algo que comenzó en su primera película animada con una Saya muy cabrona y unos vampiros muy feos que morían a base de katana; no sin recordar que Selecta Visión se ha encargado de traernos toda la tanda de anime y el manga de Blood + por Norma Editorial en su día.

  Por mi parte sólo espero que BLOOD deje de corromperse y vuelva a sus orígenes.

Redacción: Jorge Jiménez R.
Colaboración: Scabbers, Calistina.

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  1. ¡Cómo extraño a Saya! de las primeras partes, no la adaptación con diseños CLAMP eh! (que las autoras son geniales nadie discute...pero se nota que el guión no proviene de ellas). Buscando anime veo un análisis de la saga, la pàgina Kzen...y mi apodo (whaaaat, pero si lo escribió Fuyu pensé, encima es de Lax, doble punch a mi gorro frigio)
    Lo raro es que volví a ver la última parte...y sigo pensando igual...¿no es que uno cambia con los años? Recomendado la peli, mangas y serie Blood +.
    Lax, si sale algo nuevo con la vampiresa justiciera, te obligaremos a seguir escribiendo sobre ella XD

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