Lo mejor de esta semana

Bienvenidos un miércoles más a la librería Kasukabe. No, no voy a hablar de una película española de la Dictadura, eso se lo dejo a mi compañera Dita para su rincón de los sábados.  Os voy a hablar de un grupo de mangakas, conocidas como "Las magníficas del 24" o "la generación del 24" (cómo nuestra generación del 27 pero en manga).

Pongámonos en antecedentes. Corría la década de 1950 y todavía el manga, tal cual lo conocemos ahora, estaba en proceso de gestación, especialmente el género shôjo. Dominado por los mangakas hombres hasta el momento, fue justo después de la Segunda Guerra Mundial cuando comenzó a eclosionar con autores como Osamu Tezuka (Ribbon no Kishi 1953-1968), Leiji Matsumoto (Green Angel 1960) o Hideko Mizuno con Gin no Hanabira (1958). Sin embargo, existen también algunas importantes mangakas de este período, de la cual vamos a destacar a Hideko Mizuno, Masako Watanabe, Miyako Maki, Yoshiko Nishitani o Chieko Hosokawa.


Pero sin duda alguna la obra que revolucionaría el shôjo tal cual como era conocido en aquel momento sería el manga Fire! de Hideko Mizuno, publicado en la Monthly Seventeen de 1969 al 1971, siendo el primer manga que introduce un protagonista masculino y escenas sexuales, además de grandes innovaciones narrativas y formales, de las que las Magníficas del 24 beberán con posterioridad.

Ya a mediados de los años 60, un grupo de mangakas adolescentes habían ido aportando sus ideas al mercado del manga de aquella época, pero no sería hasta la década de los 70 cuando explotaran con todo su potencial. Es conocidísimo el primer éxito de esta generación y no es otro que el manga de Berusaiyu no Bara de Riyoko Ikeda, ambientado en la Revolución Francesa y que fue publicado en la revista Margaret entre 1972 y 1973. Creó para este manga la figura de la inmortal Óscar de Jarjayes, que no era la primera protagonista travestida que encontramos en un manga (Ribbon no Kishi de Tezuka es un ejemplo), pero sí le dotó de una profundidad psicológica y un rol más ambiguo, aunque  heterosexual, pero con fuertes comportamientos masculinos ante las diferentes situaciones a las que Óscar se enfrentaba.

El tema del amor entre dos personas del mismo sexo continuó elaborándose por parte de otras componentes del las Magníficas del 24: Môto Hagio con su Thomas no Shinzô (1974) o Keiko Takemiya con Kaze to Ki no Uta (1976), protagonizados ambos por personajes masculinos que mantienen una relación amorosa. Ambas autoras además compartían apartamento en aquella época en el barrio tokiota de Oizumi, en donde otras jóvenes autoras de manga shôjo también se congregaban, creando así un lugar de encuentro para compartir sus opiniones. 

Ambos mangas fueron, evidentemente, seminales para el subgénero shônen-ai (amor entre chicos), que en la actualidad continúa triunfando.

Cabe añadir que no todas las obras shôjo de la década de los 70 tocaron temas de tan amplio calado, y la obra de la generación del 24 corresponde a un momento único de creación y exhuberancia en sus obras, elevando a sus protagonistas al mismo nivel que los esforzados protagonistas de los mangas shônen.

Para finalizar, vamos a añadir una pequeña lista de las autoras más importantes de la generación del 24 y algunas de sus obras más importantes:

Las fabulosas del 24 (花の24年組 Hana no Nijūyo-nen Gumi), nacidas en el año 24 de la era Shōwa

Moto Hagio Thomas no Shinzô (1973–1975)
Riyoko Ikeda Berusaiyu no Bara (1972-1973)
Yasuko Aoike Kyandi Kyandi (1975-1979)
Yumiko Ōshima Banana Bread no Pudding  (1977-1978)
Keiko Takemiya Kaze to Ki no Uta (1976-1984)
Toshie Kihara Mari to Shingo (1979-1984)
Ryoko Yamagishi Hi Izuru Tokoro no Tenshi (1980-1984)
Minori Kimura Nanohana Hatake no Kochiragawa (1977)
Nanae Sasaya Dartmoor no Shounen (1973)
Mineko Yamada Ahmet Oukoku Monogatari (1987)

Grupo Post año 24 (ポスト24年組 Posuto Nijūyo-nen Gumi), un tanto posteriores a las primeras

Wakako Mizuki Tennyo Koishi (1977)
Michi Tarasawa Edelwiess (1979)
Aiko Itō  Hana no Shinwa (1979)
Yasuko Sakata , conocida como la creadora del Yaoi junto con Akiko Hatsu, su obra más conocida es Jikan wo Warerani, Basil Shi no Yuuga na Seikatsu (1991)
Shio Satō Yumemiru Wakusei (1982-1984)
Yukiko Kai Karuki no Kuru Hi (1981)

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  1. Interesante para poder beber de las fuentes de este géner...aaahhhh, es shonen-ai...e incluso hay yaoi, aaaahhhh XD XD XD. Bromas aparte, buen análisis, habría que ver mucho más de estos clásicos, cualquier tankoubon viejuno es el pilar de lo que nos llega hoy. Abrazos azulados

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  2. Sí, sobre todo hay algunos que merecen la pena leer, más que nada porque siguen siendo muy actuales a pesar de que hayan pasado 40 años desde su publicación.

    Para que luedo digan de los que nos gusta el cómic... xD

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