Lo mejor de esta semana

Los fans (y no tan fans) al manga/anime estamos de enhorabuena. Tras unos años de rumores, indicios e incluso algún que otro amago, Dragon Ball está de vuelta, y viene con ganas de quedarse. Ya han pasado casi 20 años desde que vimos a nuestro querido Goku salvar el universo por última vez derrotando a Majin Buu con aquella enorme Genkidama, y pese a que las intenciones de Akira Toriyama por aquel entonces eran dar el cierre definitivo a la serie que tanto le dio, pero que al mismo tiempo tanto le consumió, lo cierto es que Dragon Ball no llegó a terminar nunca, y no lo hizo porque siempre ha estado presente en el corazón y memoria de los fans.

“LLum, foc, destrucció…”

No es nada aventurado asegurar que la mayoría de los que estáis leyendo estas líneas ahora (servidor incluido), estamos aquí y nos gusta este mundillo gracias a esta serie, ya que fue una de las pioneras y gran culpable de la expansión de la cultura otaku por todo occidente. Algunos lo conocimos como Bola del Drac, otros simplemente como Bola de Dragón, muchos lo escucharon en catalán, otros en latino, en castellano o incluso en gallego, pero todos tenemos algo en común: nos marcó en la infancia de tal manera que es muy difícil ser objetivo y dejar la nostalgia a un lado cuando hablamos de esta serie.

Como decía, en 1997 Akira Toriyama daba por cerrada la historia con aquel torneo de artes marciales y el viaje de entrenamiento de Goku y Uub (la reencarnación de Buu), pero lo cierto es que para los fans, la serie nunca llegó a concluir. El merchandising y los videojuegos seguían explotando la marca tal y como si todavía estuviera en pleno apogeo, y gracias a ello no tardamos en volver a ver nuevas aventuras con el spin-off llamado Dragon Ball GT, un anime que se desmarcaba de la batuta de Toriyama y que tuvo seguidores y detractores a partes iguales, pero mantuvo la llama de la serie encendida durante varios años más. Al acabar DBGT, tras largo tiempo sin noticias de nuevas aventuras, parecía que ya definitivamente tanto la Toei como Toriyama habían pasado página, pero entonces para sorpresa del personal llegó en 2008 el especial televisivo “Dragon Ball: ¡Vuelven Goku y sus amigos!”, que sirvió como una nueva toma de contacto con los fans, mostrando material nuevo y obteniendo una gran recepción del público pese a lo discreto de su propuesta (incluso presentando personajes a priori tan importantes como Tarble, el supuesto hermano pequeño de Vegeta). Puede parecer una tontería, pero sin ninguna duda este capítulo fue un nuevo punto de inflexión en la serie, ya que tras este especial, los rumores del retorno de una nueva temporada inédita comenzaron a sonar con mucha más intensidad….

“La resurrección de Dragon Ball”





Tras este especial de la Toei Animation, el mundo de Dragon Ball volvía a sacudirse. Poco a poco, en pequeñas dosis, empezábamos a recibir más y más cositas relacionadas con la serie, como algunos  capítulos “crossover” con algunas series famosas del momento como One Piece o Toriko, la remasterización de la serie Z con el sobrenombre de DB Kai, videojuegos como “Dragon Ball Heroes” que mostraban cortos de animación alternativos de personajes de la serie (con transformaciones de Broly, Vegeta o Trunks en 3ª nivel incluidas), incluso tropezamos con alguna piedra en el camino como aquel espécimen de película llamada “Dragon Ball Evolution”, que muchos tuvimos la mala suerte de ir a verla al cine. Lo cierto es que ya sea por mérito o demérito, la marca estaba más en forma que nunca, en boca del todo el mundo, algo realmente insólito teniendo en cuenta que hacía más de 10 años que había terminado. Ya solo faltaba que el padre de la serie se dignara a meter mano en alguna obra, y no fue hasta 2013 cuando vio la luz la primera apuesta seria de Toriyama: “La batalla de los dioses”. Con esta película, guionizada y supervisada por él mismo, se empezó a estructurar una nueva trama, entrando dentro del canon oficial de la serie y eliminando de un plumazo todos los acontecimientos vistos en Dragon Ball GT, sustituyendo la famosa 4ª fase de Goku por una nueva transformación: Super Saiyan God. Se presentaron nuevos personajes, como el Dios de la destrucción Bills y su mayordomo Wiss, que tan solo serían la punta del iceberg de una nueva historia que ha sido la base de Dragon Ball Super. Esta película volvió a tener una excelente acogida por los fans (aunque no exenta de críticas), y fue complementada con una nueva película estrenada este mismo 2015, “La resurrección de Freezer”, dando una vuelta más a la tuerca y mostrándonos una nueva y dorada transformación del mítico villano, y por supuesto un nuevo nivel, el “Super Saiyan God Super Saiyan”, o para abreviar, el SSj God Fase 2. Como a lo mejor hay alguien que todavía no lo ha visto (en serio, ¡¿aún hay alguien que no se haya enterado!?), me abstengo a comentar la apariencia de esta transformación, pero nos da una idea de lo que vamos a ver en esta nueva entrega. Porque sí, como ya intuiréis, DB Super está basada en la historia de estas dos películas, extendiendo un poco más esa idea original que tuvo Toriyama en La batalla de los dioses.

Admitámoslo, a todos –o casi todos- se nos movió ese gusanillo de la emoción cuando escuchamos que Dragon Ball volvía a la pequeña pantalla. En ese instante ni nos paramos a pensar que quizá era una mala idea, que era sobreexplotar demasiado la marca, o que ya no éramos tan niños como antes y a lo mejor se nos caía un mito… no, todo lo que pensamos en ese momento es que Goku estaba de vuelta, que la serie de mi infancia volvía por todo lo alto y que, ¡qué diantres, que es Dragon Ball! La oportunidad de revivir las aventuras de nuestros personajes favoritos con la animación de hoy en día es un plato demasiado suculento como para pensar en que algo puede ir mal. Pero ya ha pasado un tiempo, ya hemos dirigido y asimilado la noticia, y la serie ya marcha viento en popa y a toda vela con más de 10 capítulos emitidos por el momento. Y lo cierto es que sí, quizá en aquel momento debimos haber contenido la emoción y pensar en que algo podía salir mal, o que quizá el Dragon Ball de antes ya nunca volverá a aparecer. Lo cierto es que la serie ha empezado con buen pie, la historia va lenta pero tiene cierto potencial, pero ya hemos divisado ciertas cosas que invitan a pensar que ya nada va a ser lo mismo. Así pues nos encontramos con un dibujo renovado, animación actualizada y una nueva historia a explotar que se prolongará salvo catástrofe durante al menos 100 capítulos.




La trama se sitúa 6 meses después de la batalla contra Majin Buu. Son tiempos de paz y nuestros personajes favoritos se dedican a vivir la vida con sus quehaceres diarios como un humano común más. Goku trabajando en una granja, Gohan con sus estudios, Vegeta viviendo de mantenido y sin dar palo al agua como acostumbra, y Gotenks y Trunks haciendo travesuras para variar. Pero como no podía ser de otra manera, poco va a durar la tranquilidad en la tierra… en el planeta de los Kaioh Shin, el Anciano Dios Supremo recibe una terrible noticia: el Dios de la Destrucción, Bills, ha despertado de su largo letargo y se dispone a aniquilar todos los planetas de la galaxia. Por su lado, Bills tuvo una visión durante su sueño, la existencia de una deidad conocida como el Guerrero SSj God, capaz de plantarle cara en combate. Así pues, para saciar su curiosidad, decide ir a buscar por todo el universo a esa misteriosa figura, acabando por casualidad en el planeta de nuestro querido Kaiosama, y cómo no, cruzándose con nuestro protagonista, con el que acabará entablando combate. Pero para sorpresa de todos, Goku no es rival para él y cae fácilmente derrotado, por lo que Bills decide partir hacia la tierra para preguntar a Vegeta sobre el guerrero SSj God. Todo esto pues no es más que la antesala a una nueva trama cuya gran parte ya vimos en la película de los dioses, pero la intención de su creador es desarrollarla mucho más hasta ver nuevos enemigos y nuevas transformaciones que continúen con la esencia de la serie.

Centrándome ya de lleno en ella, DB Super está repleta de luces pero también tiene algunas sombras. La historia planteada por Toriyama tiene potencial, y a buen seguro sabrá desarrollarla como él solo sabe. Vemos a nuestros personajes tal cual los vimos en DBZ, con Vegeta sin mostacho, Goku adulto y Gohan conservando su estado místico, entre otras cosas. Además la serie sigue teniendo ese punto de humor alocado, absurdo y en ocasiones picante característico de las obras de Akira Toriyama, y por supuesto el plantel de seiyuus se conserva entero sin excepciones, a pesar de que algunos sean ya muy mayores como por ejemplo Joji Yanami, voz de Kaiosama que tiene ya nada menos que 84 años. Por contra, la serie ha sufrido diversas modificaciones en varios de sus apartados, siendo el más notorio el sonoro, descartando casi por completo (salvo la canción de la introducción a los capítulos) la banda sonora de la serie original, sustituyéndola por nuevas piezas que suenan algo más infantiles y carentes de épica. También la animación no está cumpliendo a la altura de lo esperado, y es que la Toei Animation, fiel a sus vaivenes, se ha marcado algún capítulo de órdago, como el famoso capítulo 5 que fue viral en las redes sociales con cantidad de memes parodiando la vergonzosa animación y el pobre dibujo del capítulo. No obstante, y aunque la gente no lo recuerde, la serie original también tenía numerosos vaivenes en la animación, y también hubieron capítulos iguales o incluso peores que este, solo que antes los veíamos una vez en la tele y casi ni nos dábamos cuenta, pero ahora todo está en el ojo del huracán de la crítica y al alcance de los colmillos de todo el mundo. De todas formas, pese a esos bajones de calidad, la serie mantiene una buena línea, por encima de otras famosas de la misma Toei como One Piece, por poner un ejemplo, que también traen cola.

En definitiva, a algunos les gustará más, a otros menos; unos serán más condescendientes con ella y otros la machacarán porque no reconocerán en ella la misma serie que tanto les hizo vibrar de pequeños, pero lo cierto es que Dragon Ball Super ha empezado con buen pie, al menos algo mejor de lo que empezó DB GT, y tiene potencial para seguir siendo una de las más grandes. ¿Qué ya no va a ser lo mismo? Puede ser, pero es que amigos, nosotros tampoco somos los mismos de hace 20 años. Más que en preocuparnos si será mejor o peor, lo que debemos hacer es sentarnos, despreocuparnos y dejar que ese niño que una vez fuimos vuelva a nuestra mente durante los 20 minutos que dure el capítulo, y pensar que es una suerte que tantos años después podamos seguir disfrutando de los personajes que marcaron nuestra infancia y la de varias generaciones. Más que un estreno nuevo, es un regalo de Toriyama a sus fans (y a sus bolsillos, por supuesto), y cómo la disfrutemos dependerá exclusivamente de cada uno, de lo exigente que seamos con nosotros mismos. Yo por mi parte la seguiré disfrutando con una sonrisa de oreja a oreja, recordando esos días de interminable debate con mis amigos en el patio del colegio, esa colección de cómics blancos y rojos que adornaban mi estantería, esas revistas que mi padre me compraba en el quiosco de debajo de casa, o como aprendía catalán sin darme cuenta viendo en el canal 33 “La bola del Drac”. Por todo ello Dragon Ball siempre estará dentro de mi corazón, y siempre le estaré agradecido a ese inocente y despistado niño con cola y bastón rojo que me mostró lo que es el anime, y me introdujo en este maravilloso mundo el cual nunca he vuelto a abandonar.  Por todo ello y más… ¡Larga vida a Dragon Ball!

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